

La creciente del río Paraná tiene un impacto directo en el río Tragadero, que no cuenta con infraestructura de control y el agua penetra directamente incrementando su cota en la misma proporción.
En las últimas horas se advirtió un socavón en una de las cabeceras del puente Luzuriaga, en la ruta provincial 1, comúnmente denominada “camino viejo” entre Resistencia y Colonia Benítez.
El impacto del agua fue tal que en un breve lapso de tiempo la erosión separó el puente de una de las costas impidiendo totalmente el tránsito.
Por esto, las autoridades advierten sobre el peligro y recomiendan optar por trayectos alternativos.
Paralelamente, vastas zonas se vieron anegadas por el desborde del río. La mirada está puesta en la cota del Paraná, que la tarde de este martes registró en el Puerto Barranqueras 7,16 metros y, aunque la creciente se desaceleró, continúa creciendo y el Servicio Meteorológico Nacional pronostica lluvias para los próximos días en toda la zona, lo que agravará la situación.








