Una ruta impenetrable: antes y después de las promesas incumplidas

A pala, el personal de Salud desentierra las ambulancias al atravesar la tan prometida y frustrada ruta de El Impenetrable.

Por Darío Zarco |

A fines de 2013 Juan Carlos Bacileff Ivanoff asumió la gobernación que Jorge Capitanich dejó vacante al abrir paréntesis para asumir como jefe de gabinete de Cristina Fernández.

Con esa autoridad, anunció que vendería el avión de la gobernación: el Lear Jet A60 matrícula LV CIO, para financiar la pavimentación de la ruta de El Impenetrable: “Yo no lo ocupo. Y Capitanich lo usaba sólo para ir a Buenos Aires a visitar a su pareja”, fundamentó en clave de carpetazo, Era una vendetta por la negativa de la Nación a financiarle la obra que Capitanich quería para él.

Acto seguido, fue invitado a la Casa Rosada y le prometieron incorporar al Presupuesto unas chirolas para la primera de tantas etapas en que llegaría el pavimento. Se comió el amague.

Capitanich volvió a la provincia para las elecciones de 2015. Le traspasó el gobierno a Domingo Peppo. Éste cambió pelo a pelo la promesa de una larga ruta por la de un kilómetro de pista de aterrizaje, pero tampoco cumplió.

Capitanich reasumió en 2019,decidido a romper todos los récords de excelencia en la gestión, empezando por la tan mentada “ruta de El Impenetrable”, que había enarbolado como estandarte de campaña: la licitó y adjudicó en 2 oportunidades, y en ambas logró el mismo resultado: ninguno.

Repasando, Chiyo recordó haberle espetado a Coqui: “Por qué prometiste la ruta si sabías que no la ibas a hacer”, y dijo que éste confesó: “…me sacaron el financiamiento”.

En las elecciones de 2023 se dio vuelta la torta y ahora es el turno de las promesas de Leandro Zdero. El Gobernador juró que por fin El Impenetrable tendrá su ruta, y que ya estaban aceitadas las gestiones ante la fuente de financiamiento. Días después la Nación firmó como garante los desembolsos de Fonplata.

Ya curtido de falsas promesas, El Impenetrable espera sentado ver pasar la ruta. Mientras, camiones cisterna con combustible para los grupos electrógenos y ambulancias con pacientes en emergencia desaparecen literalmente enterrados en el monte cada vez que llueve.

El 22 de abril de 2017 fue noticia una ambulancia que trasladaba de urgencia a un paciente desde Wichí-El Pintado, hacia el hospital del Bicentenario, de Juan José Castelli, adonde llegó tras peludear 20 horas.

Este 22 de abril, 9 años y tantas promesas después, otra ambulancia protagonizó una odisea igual.

Dentro de un tiempito sabremos si, como dice el vulgo: “No hay 2 (falsas promesas) sin 3”, o si finalmente “la tercera es la vencida”.