

Daniel Néstor Gusmán, de 40 años, correntino radicado en Brasil, asesinó en 2018 a su esposa embarazada. Por ese crimen fue condenado a 24 años de prisión, pero poco después accedió a la prisión domiciliaria, monitoreado a través de una tobillera electrónica.
Hace un mes, cometió otro femicidio: asesinó a su pareja, María Ramona Araújo da Silva, de 18 años, en la casa en la que convivían, en Río Branco, estado de Acre.
Los familiares de la joven denunciaron su desaparición al perder todo contacto con ella. Los últimos mensajes enviados desde su celular fueron dirigidos a sus amigos, y se cree que en realidad el aparato era operado por el asesino.
La investigación apuntó rápidamente a Gusmán después de que la tobillera de monitoreo dejara de emitir señal. Tras varios días de investigación, el cadáver fue hallado en la vivienda, pero no había vestigios de sangre ni violencia en el lugar, por lo que se cree que el crimen fue cometido en otro lugar, previendo que sería allanado, y plantado ahí antes de darse a la fuga.
Las autoridades brasileñas emitieron un pedido de captura internacional de Gusmán, ante la convicción de que intentaría regresar a Argentina.
La Policía del Chaco desplegó un operativo de búsqueda que incluyó hoteles y hospedajes, y lugares destinados al transporte de pasajeros.
En ese marco, efectivos de Investigaciones destacados en la Terminal de Presidencia Roque Sáenz Peña, detectaron un hombre de aspecto similar que, además, se expresaba con la característica tonada del idioma portugués. Por esto decidieron identificarlo fehacientemente; éste reaccionó intentando darse a la fuga pero fue perseguido y atrapado.
Al cotejar sus datos con los registros policiales de nuestro país y los aportados por la Justicia brasileña, se pudo verificar que efectivamente se trataba del prófugo.
Ahora se aguarda el cumplimiento de los trámites de rigor para trasladarlo a Brasil.








