Reforma laboral: Abraam desmintió a “la calculadora militante” de Pérez Pons

El ministro Abraam salió al cruce de su antecesor Santiago Pérez Pons, que manejó las cuentas de la provincia durante el último gobierno de Capitanich..

El diputado provincial Santiago Pérez Pons, exministro de Economía, Planificación e Infraestructura del último gobierno de Jorge Capitanich, cuestionó el proyecto de ley de Reforma Laboral y alertó sobre el impacto que la misma tendría en las cuentas del Chaco que, según estimó, recibiría 230 mil millones de pesos menos.

El ministro de Hacienda y Finanzas Alejandro Abraam, refutó estas declaraciones: “Parece que el diputado Pérez Pons sigue con el mismo desconocimiento de los números que cuando era ministro. Afirmar que el Chaco perderá 230 mil millones es una fantasía contable destinada a asustar a la gente; eso solo ocurre en el metaverso económico donde él todavía cree ser el ministro”, dijo.-

Y argumentó que, “según cálculos de la Comisión Federal de Impuestos (CFI), el costo fiscal estimado para 2026 es de 10.500 millones”, una diferencia que dijo que lo lleva a dudas si al diputado “le falló el Excel o la honestidad intelectual”.

”El diputado Pérez Pons vuelve a demostrar que su relación con los números sigue siendo tan precaria como cuando ocupaba el Ministerio de Economía”, dijo.

“Tal vez no sorprenda, pero Pérez Pons fue parte central de una gestión que dejó al Gran Resistencia con un 76% de pobreza, con indigencia récord y con un interior provincial estancado, sin empleo privado y sin horizonte. Pretender ahora dar lecciones de “crecimiento” y resulta, como mínimo, una provocación.

“El diputado parece vivir en una realidad paralela: para él los números son dibujos ideológicos; para los chaqueños fueron hambre, atraso y dependencia. Esa es la verdadera herencia de la que nunca se hace cargo”.

“Lo que realmente lo desvela no es el bienestar de los trabajadores ni el futuro del Chaco; lo que lo incomoda es que una reforma laboral moderna empiece a desarmar el negocio de la industria del juicio, ese sistema perverso que asfixió a las PYMES y congeló el empleo privado durante años, mientras algunos pocos hacían caja. Su discurso suena a nostalgia. Nostalgia de la intermediación, de los recursos que no llegaban a la gente sino a estructuras políticas amigas y durante su gestión, los fondos no generaron trabajo genuino: alimentaron un modelo donde progresaban los intermediarios de la pobreza, no los chaqueños”.