Milagrero: funcionario de Barranqueras para la lluvia con un simple rezo

Leandro Maciel, secretario de Servicios Públicos de Barranqueras, no gasta en zanjeo: simplemente reza y para la lluvia.

“Y en los temporales de la vida tenga presente a su madre, que lo supo alzar cuando usted era chico, contra la tormenta, venciendo al mal tiempo sólo con rezar…”, escribió el cura Julián Zini, autor de muchas de las mayoras obras del acervo chamamecero, en “Avío del alma”.

Sus versos hoy suenan como dedicados al secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad de Barranqueras: Leandro Maciel, que este sábado volvió a salir al choque de los vecinos del barrio Ucal, que tienen sus casas inundadas y exigen respuestas a las autoridades.

El hombre hizo su aparición justo cuando la Administración Provincial del Agua debía instalar una bomba para achicar el anegamiento en la estación de la avenida Mosconi.

Los vecinos aprovecharon la oportunidad para enrostrarle la falta de mantenimiento de las zanjas y las lagunas, y haber abierto vías para escurrir el agua de barrios aledaños hacia Ucal, convirtiéndolo en el sumidero de toda la zona.

Pero el “ingeniero”, como dicen que se da en llamar a pesar de ser técnico radiólogo, no se echó atrás y les pasó factura: según él, la situación hubiera sido mucho peor de no mediar sus buenos oficios.

Entre otras cosas, dijo haber sido él quien “resolvió el problema” consiguiendo bombas adicionales en la inundación previa a la Navidad.

Pero lo más importante: se definió como “un hombre de fe, que pone a Dios por sobre todas las cosas”, y en ese carácter, dijo haber sido el artífice del buen tiempo que le siguió a aquellos días aciagos.

En medio del temporal que anegó el barrio de bote a bote, él dijo que simplemente se paró, invocó a Dios pidiendo que cese el diluvio, e inmediatamente paró de llover.

Si eso no es gestión, la gestión dónde está.

Aprovechando esta línea directa con el Altísimo, los vecinos ahora le piden que invoque a Dios por combustible porque, según dijo, las máquinas de la Muni no salen a trabajar porque tienen sus tanques vacíos, y que las pocas gotas que consiguen apenas alcanzan para recolectar algo de basura.

Atentos al pronóstico: se dice que tendremos agua en abundancia por varios meses. Por lo tanto, encarecidamente, le solicitan que en las próximas precipitaciones invoque a Dios antes de que el agua les llegue al cuello.

Y, por último, los ateos en particular, y los simples mortales en general, le piden que cada tanto le pegue una miradita terrenal al zanjeo.