Municipales de Barranqueras en pie de guerra: El mate es un derecho y es nuestra salvación

La intendente de Barranqueras, prohibió el mate al personal municipal para agilizar la atención al público. Los trabajadores reaccionaron en defensa de su "derecho".

Un enorme revuelo generó la decisión de la intendente de Barranqueras: Magda Ayala, de prohibir el consumo de mate y la ingesta de panificados a los trabajadores municipales en horario de trabajo. La medida, aunque es general, apunta particularmente a los sectores destinados a la atención al público.

Al argumentar, dijo que se trata de su respuesta a un reclamo de los contribuyentes que se molestaban por las largas esperas durante sus gestiones ante las reparticiones públicas, que atribuían a la distracción del personal que continuaba tomando mate aún durante la atención.

“Lo tomamos muy mal, porque cuando llegó este gobierno todos se sentaron y se pudieron ellos también a tomar mate”, dijo Luci Lobos, titular de la Asociación de Empleados Municipales de Barranqueras, entrevistada en El Radar, en Norte TV.

Pero el disgusto de la organización sindical no quedó ahí, sino que inmediatamente pidió que se retractara la determinación, tanto ante la misma Intendencia como ante el Concejo Municipal. Pero lamentó que “todo quedó ahí”.

Para ella, la solución no pasa por prohibir el mate, sino por capacitar a los trabajadores sobre cómo proceder en estos casos: “Cuando viene el contribuyente, bajá el mate; y cuando se va, seguí tomando”, propuso. Sin embargo, Magda dijo que esto ya fue planteado pero no surtió efecto.

“El mate es una cosa tradicional que no se puede prohibir”, sentenció Luci, y recordó: “Durante el gobierno de Antonio Canteros la pasamos muy mal, estuvimos 8 meses sin cobrar y nos sustentábamos con el mate”, y completó con emoción: “Cuando todos nos abandonaron, el mate siempre estuvo con nosotros. El mate fue nuestra salvación”.

“El mate no se puede prohibir. No tiene nada que ver una cosa con la otra. La intendente está muy mal asesorada”, insistió, y también reclamó: “Somos seres humanos, tenemos derecho a un bizcochito, un pedacito de pan”.