
El río Paraná continúa en franco descenso, pero continúa por encima del nivel de evacuación. El amanecer de este domingo se ubicó en 7,02 metros, según los registros del hidrómetro de Prefectura Naval en el Puerto Barranqueras. No obstante, los pronósticos alertan sobre la posibilidad de nuevos períodos de creciente producto de las lluvias del fenómeno del Niño, sobre todo en la alta cuenta.
La situación de emergencia obligó a pequeños productores de las zonas ribereñas y de la isla Santa Rosa a trasladar sus animales para evitar que fueran alcanzados por el agua de la crecida. Ganado bovino, equino, caprino y ovino, e incluso animales de granja, fueron puestos a resguardo en zonas urbanas.
Como ya ocurrió en otras oportunidades, aprovecharon sectores baldíos al oeste de las avenidas Mosconi y Gaboto, donde improvisaron rudimentarios corrales o simplemente son contenidos por puesteros.
Periódicamente, cientos de vacas y caballos son liberados para que procuren ellos mismos su alimento en los pastizales no sólo en la vía pública sino también en terrenos privados accesibles, por ejemplo del barrio Ucal, ubicado entre las avenidas Mosconi, 9 de Julio, Nicolás Rojas Acosta y Rodríguez Peña.
Aunque no se conocieron incidentes, los vecinos temen la ocurrencia de accidentes por las imprevisibles reacciones de los animales en situación de estrés que, además, son espantados por perros. Tampoco trascendieron casos de abigeato, pero es un riesgo patente.





