

La delincuente trans Luz Mía Di Batista, condenada a 8 años de prisión por el multimillonario robo a la joyería Bohn, en pleno microcentro de Resistencia, a fines de mayo de 2024, protagonizó otro intento de fuga.
Alrededor de las 22 del jueves, las guardias de la Alcaidía de Mujeres advirtieron ruidos extraños provenientes de su celda y acudieron a constatar. Así descubrieron que había violentado los barrotes de acero de la reja de un ventiluz, y lo había ocultado con un cartón con la excusa de evitar el ingreso de luz natural.
6 penitenciarias debieron intervenir para reducirla y evitar la fuga, por su superioridad física debido a su estatura y contextura masculina.
Prófuga serial
Mientras esperaba el juicio, La Barbi se fugó 2 veces: el 28 de noviembre de 2024 escapó de un baño de la Comisaría Primera, a través de los techos de las edificaciones vecinas, siguió hacia Corrientes y desde ahí viajó a Paraguay, donde fue atrapada una semana después tras otro robo en una joyería en ese país. Y el 15 de diciembre de 2025 se esfumó del Complejo Penitenciario 1, en Villa Barberán, destinado a reclusos varones, y fue recapturada en Corrientes.
La Barbi insiste en regresar a Corrientes, ya que fue ahí donde se radicó con su identidad original: Exequiel Maximiliano Di Batista, su esposa: Nair Osorio do Valle, y el hijo de ambos. Antes del golpe a la joyería Bohn, la pareja había cometido varios robos, con la misma modalidad, en Córdoba, Salta, Jujuy y Corrientes.








