Hay que bajarse del caballo

El exgobernador Ángel Rozas, mentor de la Cabalgata de la Fe, encabezó la peregrinación junto al gobernador Leandro Zdero.

Por Darío Zarco |

La Cabalgata de la Fe a San Pantaleón, que arrancó en Quitilipi y terminó en el Parque Provincial Pampa del Indio, fue un éxito rotundo. Así lo definieron los organizadores. Y para certificarlo contaron “más de 130 mil personas, 9 mil jinetes”. Ergo: de cabalgata tiene menos del 7%. Pero ni siquiera se puede decir que “cabalgatas eran las de antes”, porque su mismo mentor: Ángel Rozas, cuenta que comenzaron con un centenar de amigos.

Pero, decenas de miles más, decenas de miles menos, de todos modos es un montón. Pero si no fuera mentira sería mucho más preocupante.

En este tipo de fenómenos existen 2 errores de cálculo: por un lado, en la cuantificación propiamente dicha, y por otro, en creer que inflar los números hasta reventarlos amplifica también el impacto político positivo.

En 2007, la undécima Cabalgata de la Fe tenía que dejar claro que Rozas ya tenía un pie y medio en su tercera gobernación. En ese caldo, a la hora de cierre en la Redacción del diario Primera Línea, el jefe de la propaganda rozista: el finado Carlos Carossini, al que nunca había visto en vivo, tiraba ceros a discreción por teléfono al director ejecutivo, y yo tenía la tapa abierta en mi computadora, negándome a tipear números improbables, y el interlocutor iba y venía cada vez más nervioso tratando de convencer a uno o a otro, o lograr un título salomónico. “Pongamos que son datos de la Policía”, me tantearon, como si la Policía fuera creíble. Dije que “multitudinaria” era suficiente y que las fotos harían el resto, y me fui, ellos quedaron velando mi PC.

No es tan difícil. Aritméticamente: si 4 personas abrazadas ocupan un metro cuadrado, 130.000 necesitarían 3,25 hectáreas y que no cupiera ni un alfiler entre ellas. Y 9 mil caballos necesitarían 2,25 hectáreas, a razón de 2,5 metros cuadrados cada uno, y un poco más si alguno de los jinetes llevara flete de refresco.

Los veterinarios que brindaron asistencia en postas a lo largo del recorrido, dijeron haber visto muchos caballos acalambrados por el esfuerzo, lo que les permite diagnosticar que no estaban preparados para un recorrido tan extenso.

No podes ir ni a la esquina en un auto sin Revisión Técnica Obligatoria, pero se puede viajar70 kilómetros de ida y 70 de vuelta en un caballo mal forrajeado y sin entrenamiento. 

Muchos feligreses vuelven jactándose del dolor de culo. ¿Cómo creen que quedaron las patas y el lomo del caballo que montaron 2 días seguidos, hasta que se les borró la raya?

Si hablamos de tracción a sangre: está prohibido que un caballo tire un carro con cartones pero vale todo si es una volanta con una familia completa en la Cabalgata de la Fe.

La misma versión oficial admite que la gran mayoría de los asistentes va a la cabalgata sin caballo. Como festejar Halloween sin disfraz. Además, una buena parte de los jinetes vuelve en automóviles y manda los caballos en tráiler.

San Pantaleón es el “patrono de los enfermos”, no de los jinetes, ni de los caballos. Es el “santo médico”, no el “santo gaucho”, ni el “santo político”.

¿Alguien sabe si los caballos quieren rezar a San Pantaleón? Forzar a otro a profesar una religión es ilegal, atenta contra el derecho a la libertad de culto. La Justicia, acá mismo, dijo que los árboles y las lagunas son sujeto de derecho, ¿y los caballos? Es hora de desensillar y que los cómodos caigan en sus camioneta, o demuestren su devoción a pie. Los caballos verían con buenos ojos una “…de la fe” sin ellos.