

En una noche colmada de emociones, la Bienal Internacional de Escultura del Chaco se despidió hasta 2028, al cabo de 10 días de uno de los certámenes a cielo abierto más importantes del mundo y la mayor convocatoria artística del país.
Abel Pintos, llamado a ser el broche de oro del evento, dijo no poder describir su sentimiento en un momento tan especial, en el que por primera vez lo artístico y lo personal coincidían en el escenario principal de la Bienal: “No puedo describir lo emocionante que es tocar en casa”, dijo en alusión a su residencia en Resistencia, donde formó su familia. “Acá nacieron mis hijos”, agregó al considerarse “un chaqueño más” y agradecer al público por haberlo adoptado.
El recital estaba previsto para las 21:30, pero comenzó varios minutos antes, y se extendió hasta las 23:40. Un extenso recorrido por sus éxitos, acompañados por un auditorio colmado por decenas de miles de almas, personas llegadas desde toda la región para el cierre de la Bienal.
En varias instancias del show reiteró los elogios a la Bienal y su gratitud por el cariño del público. Y al despedirse insistió: “Gracias por esta noche que no olvidaré en toda mi vida”, y remató: “¡Resistencia, te amo!”.








