

Argentina ganó en Atlanta otra batalla en la semifinal del Mundial 2026: a 10 minutos del final perdía 1 a 0 frente a Inglaterra y el sueño de la cuarta Copa parecía diluirse, pero en otra remontada épica, lo dio vuelta y convirtió la desazón en un triunfo histórico por 2 a 1.
Fue el primer partido de Lionel Messi contra Inglaterra, y a 40 años de “la mano de Dios” y el “barrilete cósmico”, Argentina vuelve a quedarse con el triunfo en un enfrentamiento que ya es considerado un clásico mundial.
Inglaterra planteó el partido desde su fortaleza física y pudo desde ahí controlar la pelota gran parte del primer tiempo. Casi todas las situaciones de gol fueron en el arco de Emiliano “Dibu” Martínez, pero no logró convertir. Y recién cerca del final del primer tiempo Argentina se animó a más, pero tampoco le alcanzó y el descanso llegó con el marcador en cero.
En el segundo, Inglaterra buscó más espacios y buscó una alternativa en las reacciones de contragolpe. Y así encontró el gol en una reacción tardía de la defensa argentina.
Con ventaja, los ingleses se replegaron y dedicaron su mayor esfuerzo a defender el resultado.
En ese contexto, la Scaloneta llegó más, y generó más peligro que el que había generado en todo el partido. Hubo una decena de centros y tiros de media distancia que terminaron estrellándose en los palos.
Scaloni movió el banco y generó un refresco que terminó complicando aún más a Inglaterra, que ya no sólo mostraba dificultades para defenderse, sino que no lograba contragolpear por los rápidos cortes de Argentina que rápidamente reconstruía el ataque.
Así llegó otro disparo de media distancia de Enzo Fernández que terminó con la pelota en la red cuando sólo restaban 10 minutos de juego.
El empate, como ocurrió en los últimos partidos, inyectó a la Selección una energía impensada y el rival se defendía con desesperación de una ola que los había acorralado en su área.
Cuando cualquiera el alargue de 30 minutos parecía inminenta, el árbitro adicionó 9 minutos. Y un ratito después, Lautaro Martínez, recién ingresado, recibió un centro de Messi y convirtió el segundo gol, el que selló el triunfo.
El tiempo extra que se extendió casi hassta un cuarto de hora, se jugó con un ritmo alogado, y el pitazo final desató la euforia y las lágrimas en la afición por tan trascendente paso hacia el sueño de “la cuarta”.
El domingo la Selección Argentina enfrentará a la de España, su rival de la Finalísima frustrada, por otra Copa del Mundo.






