

El último miércoles el mecánico Sebastián Dearmas mantuvo una discusión con Gilda Mendez, una vecina y cliente del taller de la calle Echeverría al 1400.
Ella había ido a reclamar la factura por lo abonado por una reparación de su vehículo, pero el propietario no estaba. Alterada, lo increpó insistentemente, entrando y saliendo en varias oportunidades del taller, hasta que en un momento, su hijo de 20 años, que la acompañaba, llamó a la Policía.
Cuando arribó una comisión de la Comisaría Tercera, encontró a Dearmas muerto, aprisionado por un automóvil.
En principio se creyó que el gato hidráulico había fallado y el auto se precipitó atrapándolo, pero la hipótesis fue descartada rápidamente al verificarse el óptimo estado del gato.
Esto giró las miradas hacia la mujer, la única persona que había ingresado al taller. Se cree que ella misma manipuló deliberadamente el gato bajándolo para dañar al mecánico, o que de alguna manera provocó que el auto se precipitara sobre el mecánico, incluso encendiéndolo, Y el último jueves, después de detectarse inconsistencias en su declaración testimonial, fue detenida.
Ahora, la fiscal Mariana Echarri, que investiga el caso, le imputó “homicidio agravado por alevosía”, y la convocó a prestar declaración de imputado. Méndez se abstuvo de declarar.








