
El jefe de Gabinete de la Nación: Manuel Adorni, finalmente renunció este sábado tras meses sospechado de corrupción y sin poder dar explicaciones coherentes, tanto ante la Justicia como en el ámbito político, sobre el origen de su multimillonario patrimonio.
Adorni había llegado al gobierno como vocero presidencial, y fue promovido a la Jefatura de Gabinete por el presidente Javier Milei.
Desde que el crecimiento meteórico de su patrimonio saliera a la luz, fueron incesantes las denuncias en su contra y los descubrimientos de nuevos bienes sin fundamento.
“Gracias por su confianza Presidente. Ha sido un verdadero honor”, escribió, en su cuenta de X, el ya exfuncionario. Antes, Milei había dicho que aguardaría la definición de la Justicia y que en caso de ser condenado, lo “eyectaría” a patadas del gobierno. Finalmente no fue necesario.
La lupa se posó sobre Adorni cuando su mujer: Betina Angeletti, integró sin explicación la comitiva oficial encabezada por Milei, que viajó a Nueva York para el Argentina Week 2026. Él había intentado infructuosamente una explicación diciendo que le esperaban jornadas muy arduas de trabajo y ella era su más estrecha colaboradora.
Inmediatamente se conocieron otros viajes de placer de la pareja, e incluso de la familia completa, en avión privado, más propiedades no declaradas y todo tipo de inversiones inexplicables.
En su carta de renuncia, Adorni adopta el rol de víctima de una persecución política y falsas acusaciones de corrupción que, según entiende, no fue probada.
El Gobierno aún no designó remplazante en la Jefatura de Gabinete, pero todo hace suponer que la vacante será cubierta por el ahora ministro de Interior: Diego Santilli, del PRO. Otro corrillo le asigna la función al canciller Pablo Quirno.









