
La tarde de este jueves un joven de 24 años murió en Charata mientras trabajaba junto a su padre en tareas de mensura y construcción en un establecimiento del kilómetro 249 de la ruta nacional 89, en Charata.
Fue identificado como Marcos Landriel, de 24 años, integrante de una reconocida familia de San Bernardo.
Los testigos dijeron que en un momento experimentó una convulsión que hizo que llamaran una ambulancia. Fue trasladado de urgencia al hospital local Enrique V. de Llamas, adonde ingresó sin signos vitales y no lograron reanimarlo.
El fiscal Fernando Ojeda y efectivos de la División Drogas de Charata relevaron el lugar de los hechos y entre sus pertenencias hallaron un paquete de cigarrillos que, según trascendió, también contenía restos de cocaína.
Un informe preliminar del médico forense, atribuyó la muerte a una arritmia cardíaca severa por consumo de esta sustancia estupefaciente.
En las redes sociales, uno de sus tíos: el contador Francisco “Rulo” Landriel, lo despidió con sentidas palabras en la que asume la adicción del joven, padre de un niño de un año, y alerta sobre el riesgo que representa la droga. Junto a una foto en la que se lo ve realizando trabajos de mensura, expresó textualmente:
“Esta foto no es solo una imagen.
Es Marcos trabajando.
Construyendo.
Soñando.
24 años.
Papá de un bebé de un año.
Hijo. Hermano. Primo. Amigo.
Un pibe de nuestro pueblo.
Hoy ya no está.
Como tío, me parte el alma.
Como padre, me llena de miedo.
Como comunidad, debería despertarnos.
La droga no avisa.
No respeta familias.
No distingue al trabajador, al humilde, al que se levanta temprano.
Nos está quitando hijos.
Nos está dejando bebés sin papá.
Nos está rompiendo en silencio.
No es momento de culpas.
Es momento de hacernos cargo.
Hablar con nuestros hijos.
Escuchar más.
Estar más.”
Unirnos como comunidad antes de que sea tarde.
Por Marcos.
Por su hijo.
Por todos los nuestros.
Que esta imagen no sea solo recuerdo.
Que sea un llamado urgente a reaccionar.







