

El amanecer del domingo Alberto Luis Ávalos, de 25 años, asesinó a su pareja: Rocío Aranda, de 22, a su hijo Franco, de 4 años, y a Bruno y Adriana, sobrinos de 4 y 5 años, y prendió fuego la precaria vivienda donde residían en el barrio Matadero, en Quitilipi. El bebé de 6 meses que tenían en común sobrevivió al incendio y fue trasladado al hospital pero llegó ya sin vida. Él intentó suicidarse ahorcándose pero fracasó.
Las pericias demostraron que Franco, Bruno y Adriana habían sido degollados.
Los sobrinos de la víctima eran hijos de su hermana María, de 27 años, domiciliada a pocos metros de ahí, que la noche del sábado los había dejado a su cuidado.
El padre de estos: Braian Alexis Barrios, de 24 años, residente en Córdoba, tras enterarse del asesinato de ambos, envió mensajes a María, su expareja, amenazándola de muerte. Prometió degollarla y prenderle fuego para vengarlos, acusándola de ser responsable de su muerte.
La mujer denunció el hecho y con la información, y al confirmar que había comprado un pasaje para viajar a Quitilipi, la Policía desplegó un operativo y logró atraparlo en la Estación Terminal de Ómnibus de Resistencia. El procedimiento se demoró porque una falla mecánica del micro retardó su arribo unas 3 horas pero el objetivo se cumplió.




