

La mañana de este domingo un llamado alertó a la Policía sobre un incendio en una vivienda de la calle Islas Malvinas, en el barrio Matadero de Quitilipi, en el que habría quedado atrapada una familia completa.
Al arribar una comisión de la comisaría local, encontró a Alberto Luis Ávalos, de 25 años, residente en el lugar, afuera, tendido en el suelo, y a su lado una mujer sosteniendo un bebé de 6 meses. Ambos estaban desvanecidos, aparentemente, con inhalación de humo.
Dentro de la precaria construcción encontraron muertos a Rocío Aranda, de 22 años; a su hijo Franco, de 4; y a sus sobrinos Bruno y Adriana, de 4 y 5 años, respectivamente, hijos de su hermana María, que reside a pocos metros de ahí.
Alberto y el bebé fueron auxiliados y trasladados al hospital, donde el pequeño llegó ya sin vida. Mientras el hombre fue diagnosticado con un cuadro de psicosis aguda y signos de intoxicación por consumo de estupefacientes. Además, presentaba escoriaciones en torno al cuello con rastros de nudo de lazo en la nuca, lo que hace presumir que intentó ahorcarse.
La médica policial descubrió rápidamente que los niños hallados dentro de la vivienda habían sido degollados, y que la mujer también presentaba lesiones producidas con arma blanca en la espalda. Además, el bebé presentaba livideces en el cuello.
En el lugar los peritos recogieron 3 teléfonos celulares, un cuchillo de 27 centrímetros y 2 tramos de soga de 1,3 y 2,2 metros.
El fiscal de Investigación Penal 1, de Presidencia Roque Sáenz Peña: Gustavo Valero, asumió la investigación del caso.
Aunque la investigación está en ciernes y no se descartan otras hipótesis, todo indica que Ávalos atacó a los 4 niños y a su pareja, e incendió la vivienda para ocultar los crímenes, y en algún momento fracasó en su intento por suicidarse.




