Solidaridad y política a diestra y siniestra (respectivamente)

El diputado oficialista Samuel Vargas entregó donaciones para personas inundadas en la Legislatura, a 10 kilómetros de los albergues para evacuados.

Por Darío Zarco |

“Cuando des limosna, no toques trompeta como hacen los hipócritas para ser alabados. Que no sepa tu mano izquierda qué hace tu mano derecha, para que tu limosna sea en secreto, y tu Padre, que todo lo ve, te recompensará”, enseñó Jesús, palabras más, palabras menos, según cuenta Marcos en el Nuevo Testamento.

La lección es sencilla y hay versiones en todos los credos, incluso ateas, pero 2 mil años después muchos aún no aprueban la práctica, o necesitan repasarla.

En los últimos días el río Paraná volvió a golpear las riberas en toda la región y los chaqueños nunca nos salvamos de eso. Pero a algunos les viene bien, y mientras muchos rezan para que el agua baje otros se las ingenian para exprimirle hasta la última gota a la inundación. Y editan aquella frase, que queda así: “Toda crisis (de otro) es una oportunidad (para mí).

Las redes sociales se convirtieron en un búnker de campaña para los politiqueros que no dejan pasar ni un sorbo de mate cocido sin promocionarse. Todo sirve para levantar su perfil del suelo, miserablemente, a costilla de la desgracia ajena de estos días que se suma al catálogo necesidades de toda la vida.

Gracias a esta rapiña conocimos la cara de dirigentes políticos y funcionarios, porque recorren el escenario del drama celular en mano, meta reel. La gente recibe un paquete de algo e inmediatamente expresa su infinita gratitud hacia ellos, siempre en las redes sociales. Pero tienen el bolsillo a estrenar, porque las donaciones las obtienen de gente anónima y solidaria de verdad.

En esta carrera, el hombre a vencer es un diputado oficialista que reside en Barranqueras: la lógica dice que el camino más corto entre su casa y la gente evacuada es una línea recta. Pero la lógica no importa: él estacionó su camioneta con donaciones a 10 kilómetros, en el microcentro de Resistencia, exactamente en la puerta de la Cámara de Diputados, y hasta ahí peregrinaron obligatoriamente los beneficiarios de su presunta solidaridad.

Desde la perspectiva de Jesús, esto no es solidaridad, es una campaña barata, o directamente gratuita, infame, financiada con la urgencia de gente que tiene el agua al cuello, antes de que la tape.

Y, según los pronósticos, esto recién comienza. Parafraseando: todos somos solidarios hasta que se demuestre lo contrario. Y lo contrario se demuestra muy rápido.