Viandas para médicos: el Gobierno paga 450 pesos por un puñado de arroz y medio huevo

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El doctor Julio Picón expuso en las redes sociales la vianda que recibió durante una guardia y volvió a poner el foco en otra polémica contratación en Salud Pública.

En junio pasado el gobernador Jorge Capitanich dispuso convocar a licitación la provisión de alimentos: almuerzo y cena, para el personal de guardia y residentes del hospital Perrando por un término de 12 meses con un presupuesto oficial de 39.168.000 pesos.

Cumplidos los términos, sólo se presentó como oferente el mismo prestador del servicio: Safita SA.

La propuesta de esta empresa superó ampliamente el presupuesto, por lo que la comisión de pre adjudicación decidió, por un lado, solicitar una rebaja, y, por otro, acortar el plazo de la prestación a 10 meses.

Finalmente, en septiembre, Capitanich aprobó adjudicar la licitación a Safita por 10 meses por un monto de 43.080.000 pesos, un presupuesto mensual 32 por ciento por encima del estimado originalmente por el Gobierno.

El servicio consiste en 9.600 raciones mensuales compuestas por “plato principal, pan y postre”, servidos en recipientes adecuados para microondas, sellados, además de la provisión de cubiertos, condimentos y aderezos.

Los alimentos deben ser elaborados fuera del hospital, cuyas instalaciones sólo se ocupan para el racionamiento y distribución.

Recientemente el doctor Julio Picón exhibió su vianda durante una guardia: arroz hervido y medio huevo hervido. Por eso, el Gobierno debió pagar 448,75 pesos al proveedor.

Considerando que un paquete de arroz de 1 kilo que rinde al menos 10 porciones cuesta 70 pesos, y un maple de 30 huevos ronda los 220 pesos, el costo de los ingredientes para alimentar al médico de guardia asciende a 10,66 pesos. Por lo que se deduce que los otros 438,09 pesos están destinados al descartable, los gastos de cocción y distribución, y la rentabilidad empresaria.

Apuntan a Julio y él “nada que ver”

En 2017 el secretario de UPCP: José Niz, sembró sospechas en torno a la contratación de Safita, asegurando que el Perrando contaba con equipamiento y personal apropiado y suficiente para prestar el servicio. De paso, habló de comida en mal estado que llegaba en “taper” gigantes que se depositaban directamente en el piso.

Según él, había “apellidos pesados” y hasta funcionarios involucrados en el negocio, dejando entrever la figura del periodista y empresario Julio Wajcman detrás de la firma.

En 2019 tras otra renovación del contrato con Safita, único oferente, por 12 meses, por un monto de 25.918.200 pesos, Wajcman se adelantó a vaticinar “una campaña de sucia” contra su persona, a raíz de una publicación de diputado Alejandro Aradas en las redes sociales, y negó haber sido dueño de la empresa, a pesar de que ni había sido mencionado.

“Lo voy a llevar a la Justicia y espero ver qué hacen los diputados, si le dan el desafuero o no, y ese día voy a ir a la Cámara a mirarle a la cara a cada uno para ver qué votan. Porque van a tener que demostrar si soy el dueño de Safita o no”, advirtió.

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