Tras agredir a una mujer Francisco condenó la violencia de género

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El Papa pidió más respeto hacia las mujeres, en el inicio del año dedicado a María.

Tras la última misa del año una mujer tomó fuertemente de una mano al Francisco cuando saludaba a la gente en la plaza San Pedro. Para que lo soltara, le asestó varios golpes.

El violento episodio fue repudiado y llevó al Papa a pedir disculpas: “A veces yo también pierdo la paciencia. Me disculpo por el episodio de ayer”, dijo al pasar, en su primera aparición en público de 2020.

Paradójicamente, y como este año está dedicado a la Virgen María, dedicó su primera homilía a condenar la violencia contra las mujeres y a alentar la equidad y la participación a la par de los varones.

«Si queremos tejer con humanidad las tramas de nuestro tiempo, debemos partir de nuevo de la mujer», planteó.

«El renacer de la humanidad comenzó con la mujer. Las mujeres son fuente de vida. Sin embargo, son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre», lamentó, y agregó que “toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer».

«La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad. Cuántas veces el cuerpo de la mujer se sacrifica en los altares profanos de la publicidad, del lucro, de la pornografía, explotado como un terreno para utilizar», continuó.

En el mismo sentido consideró que el cuerpo femenino «debe ser liberado del consumismo, debe ser respetado y honrado. Es la carne más noble del mundo, pues concibió y dio a luz al amor que nos ha salvado. Hoy, la maternidad también es humillada, porque el único crecimiento que interesa es el económico».

«Hay madres que se arriesgan a emprender viajes penosos para tratar de forma desesperada dar un futuro mejor al fruto de sus entrañas, y que son consideradas como números que sobre exceden el cupo por personas que tienen el estómago lleno, pero de cosas, y el corazón vacío de amor», criticó al referirse al drama de las migraciones.

«Y si queremos un mundo mejor, que sea una casa de paz y no un patio de batalla, que nos importe la dignidad de toda mujer», enfatizó.

«De una mujer nació el príncipe de la paz. La mujer es donante y mediadora de paz y debe ser completamente involucrada en los procesos de toma de decisiones. Porque cuando las mujeres pueden transmitir sus dones, el mundo se encuentra más unido y más en paz. Por lo tanto, una conquista para la mujer es una conquista para toda la humanidad», planteó el Papa.

«El enemigo de la naturaleza humana, el diablo, trata de dividirla, poniendo en primer plano las diferencias, las ideologías, los pensamientos partidistas y los bandos», advirtió. «Pero no podemos entender a la Iglesia si la miramos a partir de sus estructuras, programas y tendencias: percibiremos algo de ella, pero no su corazón», finalizó

 

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