Rozas quiere todo (lo poco que queda) para él

1401

Por Darío Zarco |

“¿Cuál es la diferencia entre León y Rozas?” le pregunte a un amigo que había invertido todo su entusiasmo en la renovación de la UCR prometida por el “Crisol” (síntesis del cuenco en el que se funden sustancias diferentes y “Crisólogo Larralde”, nombre del flamante bloque rozista divorciado del MAY), que poco después se denominó Convergencia Social.

Los radicales se emocionaban con la voz de Mercedes Sosa: “Cambia lo superficial, cambia también lo profundo. Cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo…”.

Para mí, por la caducidad inevitable por naturaleza, la renovación estaba más cerca con un Bicho de 71 años que con un Ángel de 44.

Pasaron 27 años, ahora es Rozas el de 71.

En tanto tiempo no cambió ni lo superficial ni lo profundo. Cada 2 años unos pocos nombres repetidos giran centrípetamente, impulsados por los viejos métodos. Nobleza obliga: pasa en todos los partidos.

Hoy, recién se define el cierre de alianzas electorales para las PASO nacionales y provinciales de septiembre, y ya se escucha crujir el frente opositor Juntos por el Cambio encabezado por la UCR en Chaco.

Es que, como siempre, los que parten y reparten no resisten la tentación de reducir a la mínima expresión o borrar definitivamente del mapa a las minorías.

Esta vez, un reglamento leonino exige a los candidatos avales exclusivamente de afiliados de los pocos partidos que integren el frente, como en una interna, a pesar de tratarse de una elección abierta (la “A” de PASO significa “abierta”).

Los aspirantes “chicos” que lograran colarse a través de ese filtro, que antes debían superar el 25 por ciento de los votos, ahora necesitarán el 33 para ser considerados “minoría” y ganarse el derecho a integrar la lista definitiva.

Aritméticamente hablando, si hubiera 3 propuestas, sería necesario un triple empate en 33,33 puntos para dar participación a todas en la lista definitiva.

Pero si la lista se integrara con las 2 primeras, la ganadora ocupará los 3 primeros lugares, y la segunda iría a parar al cuarto, aún cuando la diferencia fuera de un voto.

Sumado a esto, la Ley de Paridad de Géneros obliga a intercalar varones y mujeres, por lo que muy probablemente haya corrimientos, los que afectarían únicamente a la minoría.

Con el “3×1”, el triunfo de una lista encabezada por un varón, excluiría olímpicamente de la lista definitiva a todos los varones de la minoría. Y, obviamente, ocurriría lo mismo con las mujeres, si fuera el caso.

Ejemplo:

  1. Varón (Lista 1)
  2. Mujer (Lista 1)
  3. Varón (Lista 1)
  4. Mujer (Lista 2)
  5. Varón (Lista 1)
  6. Mujer (Lista 1)
  7. Varón (Lista 1)
  8. Mujer (Lista 2)

Tirando nombres: se sabe que el diputado Leandro Zdero buscará su reelección encabezando Chaco Cambia. Y, suponiendo, que Roy Nikisch buscara la suya por otro lado, el perdedor se iría irremediablemente a su casa.

Pero la cancha de la interna radical se inclinará aún más tras las elecciones, ya que la minoría sólo conservará su magra dilución (3-1) si Juntos por el Cambio gana apabullantemente en las generales de noviembre, una hipótesis excesivamente.

Hasta ahí, hablando de las listas provinciales. De las nacionales, que sólo incluyen 4 cargos, ni vale la pena hablar.

Definitivamente, la conformación de la lista propuesta por el reglamento no respeta la voluntad de los electores en la que se funda la democracia. Es políticamente suicida. La lógica dice que el favorito no militará en las primarias, y la minoría, si hubiera, no lo hará en las generales.

Teniendo en cuenta que Juntos por el Cambio está gobernado en nuestra provincia por la UCR, que Convergencia Social gobierna la UCR, que Rozas gobierna Convergencia, y que el entorno de Rozas no se atreve a decirle pío, no es difícil adivinar quién es el padre de la criatura.

Melena de león (justamente), rugido de león, cola de león, garra de león, y, sobre todo: dedo de león…

2 años después de dar un paso al costado, Ángel Rozas busca recuperar terreno y dar 2 al frente, paradójicamente, como portaestandarte de la renovación.

Y mi amigo se tomó su tiempo, aún no me respondió.

Comentarios

comentarios