Quién miente más: Capitanich dice una cosa y Salud Pública dice otra

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Los datos volcados por Capitanich en sus conclusiones semanales no guardan relación con los rvportes oficiales de Salud Pública.

“La semana 65 de la pandemia culminará con 9.092 contagios activos”, sintetizó el gobernador Jorge Capitanich en su habitual evaluación semanal de su gestión de la pandemia de coronavirus.

Lo hizo el sábado 5 de junio basándose en registros tomados hasta el viernes 4.

Sin embargo, sus conclusiones y los gráficos publicados en sus cuentas oficiales en las redes sociales, distaban mucho de la información oficial difundida por el Ministerio de Salud Pública ese mismo día.

Para Salud, los casos activos eran 8.522. Un día antes fueron 7.954 y recién en el reporte de este domingo 6 de junio superaron la barrera de los 9 mil: 9.142.

Pero las diferencias entre Capitanich y su Ministerio de Salud van más allá del número de casos activos. Tampoco coinciden en la cantidad de pacientes internados.

Capitanich subrayó el sábado el récord de 350 pacientes internados en el sistema sanitario, una cifra muy superior a la admitida por los propios registros oficiales.

Según el reporte oficial, el 4 de junio había 54 personas en grave estado internadas en terapia intensiva, y otras 153 en estado moderado con “aislamiento domiciliario” o en “establecimientos hospitalarios”. Ergo: en el peor de los casos la cantidad de pacientes internados ascendería a 207.

Nada confiable

Las estadísticas oficiales nunca fueron confiables.

Desde el inicio de la pandemia los reportes provinciales no guardaban mucha relación con los nacionales, y la implementación del Sistema de Información Sanitaria Argentino sólo logro cierta equiparación en el número de nuevos casos positivos, pero aún no logran sincronizar la cantidad de muertes por coronavirus.

Tan es así que la Provincia aún informa muertes de pacientes hasta con 6 meses de atraso, y el diferimiento generó recientemente el reporte de 32 fallecimientos en un día.

También hubo algunos datos incongruentes dentro del Gobierno, pero las diferencias nunca fueron tan significativas como en esta oportunidad, y menos aún involucraron tan flagrantemente al propio Gobernador.

 

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