VIDEO | El Paraná llegó a 3,80 pero el Puerto Barranqueras sigue parado

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El Puerto Barranqueras pasó 2 años paralizado por la bajante, pero el río subió y la paralización continúa.

Durante más de 2 años una histórica bajante del río Paraná que llevó hasta los 3 centímetros la cota del riacho Barranqueras, impidió la actividad portuaria en Chaco.

Durante ese lapso sólo se realizaron unas pocas operaciones en los muelles de las petroleras YPF, en Barranqueras, y Shell, en Puerto Vilelas, en breves lapsos de creciente programada por la apertura de las compuertas de las represas Itaipú y Yaciretá.

Producto de la situación, Shell dejó de operar hace varios meses y recientemente cerró de manera definitiva su planta y optó por transportar sus combustibles en camiones.

Otros embarques, como los cereales operados por Colono desde la ex Junta Nacional de Granos, en el extremo norte del complejo portuario, sólo tuvieron lugar excepcionalmente y con barcazas a “media carga”, lo que lleva los costos de flete a valores inviables.

Pero la bajante ya no es una excusa válida, porque el nivel del Paraná lleva meses por encima de los 2,40 metros en el hidrómetros de Prefectura Naval Argentina, en el Puerto Barranqueras, considerados la profundidad apta para la navegabilidad.

Contando desde el inicio de la crisis hídrica, recién el 24 de octubre de 2021 alcanzó esa cota y la superó por 2 centímetros. Algo que se repitió recién el 9 de abril de este año, en una crecida que una semana después llegó a los 3,80 metros.

Desde entonces, la profundidad del riacho Barranqueras tuvo un piso de 1,80 el pasado 28 de mayo, cuando comenzó a crecer y el 2 de junio volvió a cruzar la barrera de los 2,40, situación que se mantiene hasta este domingo. Ínterin, incluso volvió a ubicarse por encima de los 3 metros.

Pero cuando se suponía que esta situación sería favorable para la navegabilidad y, consecuentemente, la reactivación del Puerto Barranqueras y todas las operaciones sobre el riacho, hoy no tiene ninguna incidencia, ya que se trata de una profundidad “nominal” que no guarda relación con la realidad.

La falta de dragado impide el ingreso de barcos de cualquier porte, desde areneros hasta barcazas graneleras y cisternas.

Por iniciativa propia, técnicos locales realizaron un relevamiento de la traza de navegación y el resultado de la batimetría arrojó, según graficaron: un canal “desdibujado”. Y advirtieron que en estas condiciones topográficas es muy factible terminar con barcazas encalladas en lugares “insólitos”.

El dragado que no fue

El gobernador Jorge Capitanich adjudicó bajo el mote de “iniciativa privada” a la compañía belga Jan De Nul el dragado del riacho Barranqueras desde el extremo norte hasta el sur a cambio de la explotación de la tasa de navegación por 20 años.

Pero, a pesar de la aparatosa difusión que se le dio al traspaso del canal a manos privadas, los supuestos beneficios que se obtendrían casi inmediatamente aún son imperceptibles.

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