Orejas de burro: la paritaria docente no pasa de grado

953

Por Darío Zarco |

La paritaria docente nació muerta. El gobernador Jorge Capitanich es el único que toma decisiones pero no da la cara, es su estrategia para patear la pelota afuera de la negociación.

En su lugar manda a la ministra de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología: Daniela Torrente, y al ministro de Planificación, Economía e Infraestructura: Santiago Pérez Pons.

Ella reconoció que no pincha ni corta, que no decide ni la fecha de las reuniones, que su trabajo es sentarse a esperar la invitación. Y él todavía no sabe dónde está parado, suponiendo que estuviera parado.

En julio ella dijo que no había fondos para la cláusula gatillo porque la prioridad era arreglar los baños de las escuelas. Y la semana pasada él consideró que 2020 fue un año perdido para la educación de Chaco.

Mientras, el Gobernador anunciaba miles de millones de pesos de inversión en infraestructura escolar con decenas de escuelas nuevas y agradecía a docentes y padres por haber posibilitado un año ejemplar a pesar de la pandemia.

Daniela y Santiago deberían prestar más atención en clase.

La ecuación no les cierra por la falta de conectividad de alumnos y docentes, la inexistencia de contenidos adaptados a la modalidad virtual, y al fiasco de la plataforma Ele, un compilado de videos gratuitos de Youtube que el Gobierno pagó fortunas.

Los docentes trabajaron 24-7, amañándose, rastreando alumnos, poniendo de la suya, y los padres fueron compañeros de banco de sus hijos y prácticamente pasaron de grado con ellos.

Los funcionarios no cambiaron ni un cuerito, las escuelas les cayeron encima y hasta se les venció la lavandina. De premio, la subsecretaria de Infraestructura Escolar recibió una Fiscalía de Estado.

Así estamos.

Sin más remedio que el uso de la fuerza para frenar la tercera semana de paro, el Gobierno apeló a la conciliación obligatoria. Un circo indisimulable, al que convocó a todos los gremios, incluídos los que no habían declarado paro.

Los ministros desplazaron a la Dirección Provincial del Trabajo, tomaron la audiencia conciliatoria por su cuenta y la prensa oficial tituló: “El Gobierno recibió a los gremios en otra reunión de la Mesa Salarial”.

Traducido: el Gobierno tiene previa “institucionalidad” y los gremios que habían caído de protagonistas a actores de reparto y después a extras, ahora son meros espectadores, orgullosos de estar en primera fila.

Hay 18 gremios con el sí en la punta de la lengua.

El Frente Gremial chapea con “la lucha de 2019”. La que los dirigentes vieron por TV. La de los docentes autoconvocados empujados por el hambre y la bronca, hartos de la rosca alevosa entre el Gobierno y los gremios.

En 2019 las bases ganaron las rutas y las plazas, escracharon al gobernador y a su ministra. Más que llevar a los sindicalistas al frente, se los llevaron puestos.

Hoy llaman “propuesta superadora” al 15 por ciento, desde los ultraoficialistas Amet y Utre, hasta los pechito duro Atech y Sitech Federación. Casualmente, el Gobierno usa el mismo adjetivo.

“Superadora”, según el botón derecho del mouse, significa “que supera”. Con 40 puntos atrasados de 2020 más la inflación hasta la próxima mesa salarial prometida para el segundo semestre, 15 puntos lo único que pueden superar es la paciencia de los docentes.

Los gremios se emocionaron porque el Gobierno “reconoció la deuda” de la cláusula gatillo y la “pagará progresivamente”. Y brindan por otra cláusula gatillo, como la que Capitanich firmó el año pasado y no les pagó.

Una DDJJ de torpeza que sus representados llaman “ya se vendieron otra vez”.

Un nene de 5 años dice que para honrar la deuda deben aplicarla a los salarios, más intereses. Así, redondeando, los 40 puntos de inflación atrasados llevarían un sueldo de 100 pesos a 140. Y que hay que calcular el 15 sobre los 140. En cambio, el Gobierno los calcula sobre los históricos 100. Así, el sueldo queda en 115 en vez de subir a 161.

De yapa, retiró los 2.500 pesos en negro que compensaban el falso aumento, pero en vez de blanquearlos los usa “a cuenta de la deuda”. Ergo: paga las cuentas con el sueldo de los mismos docentes. Y en la “refinanciación” un maestro novel y un director a punto de jubilarse recibirán la misma cuota; de calcular porcentajes, ni hablar.

Ponerles 0 (cero) es regalarles la nota.

Comentarios

comentarios