Cae un ícono anticuarentena: Claudia Panzardi decidió respetar los protocolos

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De repente, a la diputada Claudia Panzardi se le dio por acatar los decretos de Capitanich sobre distanciamiento.

Junto al gobernador Jorge Capitanich, la diputada provincial peronista Claudia Panzardi, se había consagrado como uno de los peores ejemplos para la sociedad a la hora de hablar de los protocolos de prevención del contagio de coronavirus.

Desde al minuto cero de la Fase 1 de la cuarentena más estricta, decretada a mediados de marzo de 2020, hasta la semana pasada, pasando por todas las fases, Aspo, Dispo, Desescalada, Nueva Normalidad y todo eso, nunca quedaron en casa.

Él fue y sigue yendo a todos lados y ella fue su sombra, pero ya no lo es: el 16 de abril pasado publicó su última actividad presencial y decidió por primera vez en 13 meses de pandemia, acatar los protocolos de bioseguridad.

Claudia batió todos los récords de violación al distanciamiento social al pasar días enteros en El Espinillo con la artesana Santa Pino Fernández, de 103 años, declarada «patrimonio cultural», a la que besaba y abrazaba sin tomar el menor recaudo a pesar del peligro mortal que ella representaba para la anciana declarada patrimonio viviente del Chaco.

Pero “pasaron cosas”, y ya no es la misma. Ahora ni siquiera participa de las reuniones de su burbuja en las comisiones de la Cámara de Diputados, no reparte tortas entre los vecinos, no asiste a eventos ni públicos ni privados, y abandonó hasta la presencialidad en su rol de primera dama de Colonia Elisa.

Las malas lenguas dicen que dio positivo y lo disimula como puede para ahorrar el costo político, otras que en realidad tuvo un contacto estrecho. Pero más que contacto estrecho, para nosotros fue un encuentro cercano del tercer tipo, porque esta Claudia parece ser de otro planeta.

FUENTE | Pescado Podrido

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