El largo camino de la corrupción: desde la Ruta del Dinero P hasta la Ruta del Dinero K

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Por Vidal Mario |

Del artículo “La corrupción y el espectáculo” publicado por Mempo Giardinelli en Página 12, uno puede rescatar algunas conclusiones atendibles. Entre ellas, el hecho de que desde hace muchos años la corrupción es parte constitutiva del poder político y económico de este país.

El escritor kirchnerista tiene razón además en que durante los pasados 33 años ningún gobierno se ocupó seriamente de aplicar políticas anticorrupción, y la justicia nunca bajó todo el peso de la ley sobre los corruptos.

Venía realmente bien el artículo. Hasta que en determinado punto a su autor se le antojó decir que el kirchnerismo “fue el período de mayor ascenso social y mejor calidad de vida para las mayorías más numerosas del último medio siglo argentino”.

Lo que hicieron los Kirchner (como antes lo hicieron los Perón) fue darles migajas al pueblo mientras ellos se enriquecían hasta límites increíbles. A tales migajas se dieron el pomposo título de “conquistas sociales”.

En el marco de otro de sus antojos, Giardinelli supone que el pueblo perderá sus beneficios “si CFK no asume el rol que gran parte de la ciudadanía espera”.

Se refiere justamente a otra de las personas que más victorias alcanzó a la hora de hacerse rica gracias al poder.

Una tara, como dice Giardinelli, cuyos comienzos nos remonta a unos sesenta años atrás.

 

La raíz del mal

 

La tradición de hombres que salen del poder más pobres que cuando entraron se rompió con el primer gobierno de Perón. Con éste se inició otra tradición: la de los hombres que confunden sus billeteras con las del país.

Los casos que en estos días aturden a la ciudadanía traen a la memoria colectiva escándalos ya olvidados, que vienen de esos tiempos. Como el del vendedor de jabón Juan Duarte que al amparo de su poderosa hermana se convirtió en “el soltero más rico y codiciado de América del Sur”, según se jactaba de sí mismo.

Su asesinato en abril de 1953 fue disfrazado de suicidio. En su sepelio, el presidente de la Cámara de Diputados, Héctor J. Cámpora, le dirigió estas palabras: “Juancito, fuiste honesto; Juancito, fuiste honrado”. Esto le costó el cargo. Perón, que estaba muy enojado con “Juancito”, echó a Campora.

De esos tiempos se recuerda también a Jorge Antonio, un empleado de Obras Sanitarias de la Nación que ganaba 600 pesos por mes. Cesanteado en 1947, apenas seis años después ya era la primera figura de la economía argentina y controlaba proporciones gigantescas del comercio y de la industria nacional.

De esos tiempos algunos recuerdan también el enriquecimiento del propio Juan Domingo Perón.

 

Las riquezas del descamisado

 

Tras su derrocamiento, el 19 de septiembre de 1955, encontraron en las distintas casas del derrocado Presidente: 1.200 plaquetas de oro y plata, 756 joyas de platería y orfebrería, 650 alhajas, 144 piezas de marfil, 211 motocicletas y motonetas, 19 automóviles, un avión, dos lanchas, 394 obras de arte y 430 armas antiguas y modernas.

Sus abogados alegaron que eran regalos que se le hizo a lo largo de sus nueve años de gobierno, y que por lo tanto eran “de su legítima propiedad”.

Se les respondió que presidentes anteriores, como Yrigoyen, no tuvieron la suerte de recibir tantos regalos y dejaron el poder más pobres que cuando asumieron.

Uno de los allanamientos tuvo lugar en una casa de la calle Teodoro García 2102. Allí detectaron una habitación secreta cuya puerta estaba disimulada bajo una escalera. Avisados por los domésticos de que allí habría un tesoro, llegaron al lugar varios funcionarios del nuevo gobierno.

Encontraron en el oculto recinto ocho cajas fuertes cuyas combinaciones sólo Perón y el ex gobernador Vicente Aloé conocían. Abrieron con sopletes dichas cajas, las cuales contenían, efectivamente, joyas de todo tipo y tamaño.

Al rato llegaron también tasadores del Banco Municipal, algunos peritos particulares, y el escribano mayor de Gobierno. Los tasadores oficiales valuaron el tesoro en 60 millones de pesos, y los peritos privados en 100 millones.

Una colección de esmeraldas fue cotizada en 6 millones de pesos, una gargantilla de brillantes (solitarios) en 5 millones, y una pulsera de brillantes en un millón.

Encontraron, además, varios marfiles. Uno era un colmillo de elefante del Siglo XVII, artísticamente tallado, que fue valuado en 1 millón de pesos.

Otras cajas contenían 250 kilogramos de oro en plaquetas que habían sido desmontadas de la infinidad de objetos regalados a Perón por sindicatos, gobiernos provinciales y filiales del partido peronista de todo el país.

Mientras tanto, en el Museo de Arte Decorativo continuaba una muestra del vestuario de Eva Perón.

La exhibición consistía en trescientos vestidos, uno de ellos modelo exclusivo de Christian Dior con incrustaciones de perlas naturales, cotizado en 250 mil pesos. Además, veinte tapados de piel (siete de ellos de visón), más de cuatrocientos sombreros y seiscientos pares de zapato.

 

“Pájaro de trueno”

 

Según su declaración jurada de ese año, en 1949 Perón tenía un solo auto, un Packard. Seis años después, en1955, ya tenía 19, todos de alta gama.

Once vehículos estaban guardados en la empresa Mercedes Benz, del empresario Jorge Antonio, ubicada en Avenida Amancio Alcorta al 1.861.

En conferencia de prensa que se realizó en ese lugar el 6 de octubre de 1955, los periodistas y algunos gremialistas también convocados pudieron apreciar de cerca las características de los referidos automóviles:

Un Alfa Romeo modelo “plato volador” carrozado en Turín con escudos de oro del partido peronista en cada puerta, valuado en 1 millón de pesos; un Ford modelo “pájaro de trueno”, considerado único en Sudamérica, tasado en más de 1 millón de pesos; un Chrysler carrozado en Italia, y tres Mercedes Benz 300 SL con motor de avión, capota acorazada y desmontable que habían sido usados por los pilotos Ibáñez y Sáenz Valiente en algunas carreras

El resto de la flota consistía en un Cadillac tapizado con brocato de nylon, un Mercedes Benz 190 SL, Sport, convertible; otro Alfa Romeo igualmente carrozado en Italia, un Káiser Manhattan con escudos peronistas de oro y piso tapizado con cuero de nonato y, por último, una camioneta rural “Mercury” de ocho cilindros y motor de aviación Nº 202153.

 

Más tesoros ocultos

 

La “revolución libertadora” organizaba muestras públicas de todo lo que encontraban en los allanamientos, y miles de curiosos las visitaron durante días.

En otro allanamiento, descubrieron más joyas. Esta vez fue en una casa de la calle Luchetti 2182 de Vicente López, domicilio de una adolescente de 16 años con la que supuestamente Perón llevaba una “vida marital”.

Además de un par de cartas escritas de puño y letra que el General le escribió a la niña desde la cañonera paraguaya donde se encontraba, de allí retiraron:

Un par de aros de platino con brillantes, un par de aros de oro, un par de aros de platino con brillantes y piedra azul, un anillo de oro con brillantes y rubíes, un anillo de oro con tapa y reloj, un anillo de oro y platino con brillantes, una medalla peronista de oro 18 kilates, un prendedor de oro redondo con escudo peronista, una medalla redonda con la inscripción del Partido Peronista y de la Fundación Eva Perón, una medalla de oro redonda con el escudo peronista con la firma de Perón y la inscripción “Santiago de Chile, febrero 20-1953”, un par de clips de oro con brillantes, una cigarrera de oro 18 kilates con rubíes, un reloj “Marvin” de oro y brillantes con la inscripción “A la Sra. M. Eva D. de Perón, el Personal Diplomático y Consular Argentino. Recuerdo de su visita a Suiza. Berna, 4-8-1947”, una medalla de oro del Instituto Nacional Sanmartiniano con la inscripción “A la Sra. María Eva Duarte de Perón. 27-5-1945”, una cadena con eslabones formando la palabra “J.D. Perón”, un collar de perlas legítimas con cierre de platino y brillantes, y un encendedor de oro “Dunhil”.

 

Monedas de oro en Suiza

 

A todo lo arriba consignado habría que añadir que el 12 de noviembre de 1955, el “New York Time” reveló la llegada a Suiza de 2.072 kilos de monedas de oro para ser depositadas a una cuenta bancaria del ex Presidente argentino.

Textualmente, la información brindada por el diario neoyorquino fue la siguiente:

“Franz Pick, autoridad en mercados monetarios y propietario de la publicación “Pick S. Worl Currency Report”, informó que el dinero sacado de la Argentina durante el régimen de Perón acusa tendencia a repatriarse y que “gran parte de ese dinero está en Uruguay”.

El financista calculó en unos 200 millones de dólares el total del capital argentino fugado.

Pick anunció también la llegada a Suiza, el pasado mes de octubre, de 2.072 kilogramos de monedas de oro de diez dólares, para la cuenta personal de Juan Perón.

A cuarenta dólares la onza, (las monedas tienen mayor precio que los lingotes) esto significa 2.700.000 dólares, explicó.

Otros tipos de bienes del ex dictador en el extranjero, terminó asegurando Pick, son calculados en 5 millones de dólares”.

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