Clandestinas: ni los intendentes coquistas bancan el decreto de Capitanich

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El jefe de la Policía apuntó a algunos intendentes por las dificultades para desbaratar fiestas clandestinas.

Las “fiestas clandestinas”, como se denomina tanto vulgar como oficialmente a los eventos no autorizados, son señaladas por el Gobierno como el principal foco de contagio de coronavirus.

Para combatirlas, el gobernador Jorge Capitanich incluyó restricciones especiales en el decreto 972/21, que regirá hasta fin de mes, como prohibir todo tipo de eventos en espacios cerrados y limitar a 20 personas los que se realicen en espacios al aire libre.

Además, dispuso que Secheep y Sameep interrumpan el suministro de energía eléctrica y agua potable hasta que cumpla con el pago de las multas impuestas por la violación del decreto.

Pero el alcance del decreto es relativo, no sólo por la persistencia de los organizadores de estos eventos prohibidos y la imposibilidad de las autoridades y las fuerzas de seguridad de evitarlos, sino también por la decisión de algunos intendentes de otorgar permisos no contemplados.

“Por ejemplo los intendentes de General San Martín y Juan José Castelli no adhirieron al decreto y habilitan fiestas”, dijo el mismo jefe de la Policía: Ariel Acuña, señalando a Mauro Leiva y Pío Sander, respectivamente.

El funcionario describió las dificultades de la fuerza para hacer cumplir el decreto: “Estamos solos porque recibimos una denuncia y cuando van los policías les exhiben un permiso de la Municipalidad y ya no tenemos nada que hacer”, y agregó que “después la gente dice: vino la Policía y arregló”.

La implementación de medidas más flexibles en algunas jurisdicciones arrastra también a jueces de Faltas. Y Acuña suma también la inacción o la demora de la Justicia provincial a la hora de intervenir.

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