Un cheque en blanco: el regalito de los gremios docentes para Capitanich

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Por Darío Zarco |

Los docentes instituyeron el 26 de marzo como Día de la Traición, en honor a los sindicatos que los representaron tan vilmente en la discusión salarial con el Gobierno. La historia siempre terminó igual, pero esta vez los sorprendió la aceptación de una propuesta que había cosechado un abrumador rechazo.

Sin embargo, el más sorprendido fue el mismo gobernador Jorge Capitanich. No esperaba que le saliera tan barato. Que 15 de 18 gremios, desde meros sellos hasta algunos de los considerados “grandes” y “combativos”, abrazaran un adefesio tan preliminar, por el que ni siquiera se había atrevido a dar la cara.

Su plan era resistir otros 2 rechazos antes de intervenir personalmente en la cuestión. Pero lo madrugaron los sindicalistas que amanecieron en sus brazos, ofrendándole su dote, encabezados por Atech y Utre, cantera que aportó 3 de los últimos 5 ministros de. Educación: Sergio Soto, Francisco Romero y Daniel Farías.

Capitanich tiene razón: el acuerdo no tiene ni ton ni son. Tan es así que nadie invirtió un minuto en redactar el acta en el que no fueron identificados ni los gremios ni sus representantes, ni siquiera él. Y el documento, cuya finalidad es aportar certezas y brindar garantías, genera exclusivamente más incertidumbre.

15 + 3 que pueden ser menos

El incremento salarial consiste en “15% respecto del valor actual (pasando de 5,805861138 a 6,6767403087) y de 3% en abril de2021 respecto al valor de marzo 2021 (pasando de 6,6767403087 a 6,877042517961)”.

El “valor actual”, en realidad, es el de septiembre del año pasado, cuando se congelaron los salarios después del 7,8 por ciento y sin la cláusula gatillo que ya llevaba 6 meses incumplida. Ergo: este 15 + 3 no es otra cosa que parte (sólo parte) de la pauta salarial 2020.

Como novedad, en el mismo punto se pone un techo trimestral aclarando que “en caso de que el porcentaje de incremento supere a la inflación del primer trimestre, el excedente representará un pago y actualización de la deuda de 2020”.

Así, el Gobierno aplica la cláusula gatillo para recortar, y el 15 por ciento de marzo podría ser el 12 (o el porcentaje de inflación acumulada en el primer trimestre), y en ese caso el 3 por ciento de abril estaría de más y desaparecería por completo hasta el cálculo de la cláusula gatillo del segundo trimestre; siempre y cuando el Gobierno decida aplicarla.

¿El porcentaje recortado se añadirá o remplazará los puntos para el pago de la deuda? La respuesta es fácil: tradicionalmente, lo que el Gobierno quiera.

La deuda

El segundo punto está dedicado a la “deuda”, acordaron “crear un concepto remunerativo denominado Recomposición Docente para regularizar paulatinamente lo correspondiente a la deuda del año 2020. Estará conformado por 800 puntos que se integrará inicialmente por 500 puntos en el mes de marzo de 2021 y de 300 puntos a partir del mes de agosto del corriente. Siguiendo igual criterio de liquidación por cargo como el aplicado para el concepto Estado Docente, estará dirigido al personal que se desempeña en cargos u horas cátedras en los distintos niveles y modalidades, en forma proporcional hasta llegar al equivalente de un cargo o 15 horas cátedra en el nivel secundario y 12 horas cátedras en el nivel superior no universitario”.

Entonces, con los sueldos de marzo aparecerá (o debería aparecer) la primera cuota de puntos, y “a partir” de agosto (no necesariamente en agosto), la segunda. Sumadas, equivalen al 20 por ciento del sueldo más bajo y al 10 de lo adeudado a un maestro novel al día de hoy.

Sin calcular el monto de la deuda, se impone un techo de 15 horas (por ejemplo en el caso de los profesores del secundario). Esto no cancela la deuda a la que renunciaron los gremios, pero recuperaría, hacia adelante, el 25 por ciento del terreno perdido. Sin embargo, el acuerdo habilita al Gobierno a eliminar el concepto una vez alcanzado el tope, lo que significa un retroceso a cero.

Un detalle: si el incremento del 15 por ciento superara a la inflación, será recortado, lo que significará retrotraer el aumento afectando el valor del punto y reduciendo, consecuentemente, los salarios y el monto reconocido de la deuda.

34,6 anual

Para completar, el acuerdo fija como “piso de la pauta salarial la determinada a nivel nacional con un incremento de 34,6 por ciento sobre el valor del punto para el año 2021. Adicionalmente se establece la aplicación de la cláusula gatillo de carácter trimestral”.

No se especificaron los términos ni los porcentajes de aplicación del 34,6 por ciento, por lo que el plazo para cumplir este punto vence el 31 de diciembre a as 24.

Las proyecciones hacen prever que la inflación terminará el año por encima de la pauta salarial, pero la presupuestada está por debajo. Si, hipotéticamente, el incremento salarial superara a la inflación ¿habrá un recorte anual como en especificado en el primer punto para marzo y abril? Si el 34,6 es el piso ¿la inflación es el techo? En ese caso, se diluye la posibilidad de recuperar algo del poder adquisitivo perdido año tras año.

El acuerdo incluye la “cláusula gatillo”, una denominación coloquial de los ajustes salariales por inflación. Pero ¿qué es técnicamente? ¿Cómo se instrumenta? ¿Qué índices adopta? Y, lo que es más importante: ¿el Gobierno la cumplirá o generará otra deuda incobrable?

Para completar, el acuerdo incluye “Consideraciones adicionales”

  1. “Establecer un mecanismo para designaciones presenciales”, a pesar de que ya está todo establecido. Al parecer se refiere a un protocolo sanitario que no debería ser distinto al de cualquier evento. En realidad los gremios se oponían al entongue de las designaciones virtuales, pero el acuerdo no plantea su prohibición, por lo que quedó abierta la puerta para que el Gobierno las instrumente de todos modos.
  2. “Modificación del decreto 818/20”, que define el calendario electoral de los Consejos. Escolares y, mientras dure la emergencia sanitaria, fija un mínimo de 10 días de ausencia para designar docentes suplentes. ¿Qué modificación se pretende? El Gobierno podría modificarlo en el sentido contrario al reclamado por los gremios; nada en el acuerdo se lo impide.
  3. “Restablecimiento de los Departamentos de Reconocimiento Médico”. Un reclamo viejo que podría seguir envejeciendo tranquilamente, porque no se pautaron plazos.
  4. “Refuerzo de partidas de infraestructura y sostenimiento para los establecimientos educativos”. Es una obligación del Gobierno que los sindicalistas plantean como demanda gremial.
  5. “Concursos en todos los niveles”. Es ley, pero el Gobierno nunca cumple y los gremios siempre se lo permiten.
  6. “El resto de los puntos planteados por los gremios docentes durante la Comisión de Política Salarial podrán ser discutidos en mesas técnicas”. “Podrán”, no es obligación. Además, las “mesas técnicas” son las mismas cuyas definiciones la ministra ignora dejándose llevar por sus asesores correntinos. Así fue denunciado en plena paritaria.

Resumiendo:

El 15 por ciento no es el 15 porque no es de este año sino del año pasado. Pero ni siquiera eso, porque si la inflación del primer trimestre es de 12, el 15 que no es 15 será 12, que no es 12. Y la cláusula gatillo no es la cláusula gatillo porque el Gobierno jamás gatillará.

Definitivamente, en 2021 no habrá aumento de sueldo. La “pauta salarial” ignora completamente a los jubilados y obliga a los docentes en actividad a trabajar todo el año para pagarse la deuda de 2020.

Pero para que todas estas “conquistas gremiales” se hagan realidad, todavía falta que el Gobierno cumpla su palabra.

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