Chau Barranqueras, hola Rosario

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El gobernador Jorge Capitanich coincide con el expresidente Mauricio Macri: la producción chaqueña debe marchar derecho a Rosario.

Por Darío Zarco |

El Ramal C3 del Ferrocarril Belgrano fue la primera bandera con la que se envolvió la resistencia kirchnerista local tras la asunción de Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación.

Los rieles estoqueados para el tramo Avia Terai-Barranqueras habían sido destinados a la reconstrucción de parte de las vías apuntadas desde el centro y sudoeste de la provincia a los puertos del sur de Santa Fe.

La decisión fue y sigue siendo lógica. Traer cargas al Puerto de Barranqueras implica un primer flete en camiones hasta el ferrocarril, la transferencia de la carga al tren, el flete en tren hasta el puerto, la transferencia a la planta de acopio, el almacenamiento, la transferencia a las barcazas y el flete a través de la hidrovía hasta Rosario, y la última descarga para la industrialización o el embarque final para la exportación.

Todo suma.

Por eso las cargas llegan al Puerto Barranqueras en caros camiones, porque es más barato que el barato tren que es más caro.

Y hay más contradicciones: las cargas que llegan en tren siguen viaje en camiones porque buena parte del año el riacho Barranqueras no tiene calado para navegar, o es insuficiente para colmar las barcazas, y cargarlas a medias duplica el costo del flete.

Pero, sin hacer tantas cuentas, los discursos sobre la vital importancia del ferrocarril frustrado por Macri no mencionaron un detalle: el Puerto Las Palmas no solo no tiene ferrocarril sino que arrancó sin siquiera acceso pavimentado.

La discusión por el C3 nunca fue central y ya pasó al archivo. La fórmula se verificará con la habilitación de Las Palmas. Su ubicación sobre el canal del río Paraguay simplifica la complejidad logística y garantiza la operatividad, lo que lo convierte en la verdadera amenaza para Barranqueras.

Un capítulo de ese final anunciado fue protagonizado el martes por el gobernador Jorge Capitanich al celebrar la inversión del acopiador privado Louis Dreyfus Company en su planta de Campo Largo, que incluyó un desvío ferroviario clave para la transferencia de cargas.

“La logística integrada es fundamental para la competitividad económica en cualquier país, para lograr una matriz productiva diversificada de base exportadora”, dijo, y consideró la obra como “un salto cualitativo” que permitirá trasladar más ágilmente y a menor costo la producción agrícola del norte argentino hacia los complejos agroindustriales y las terminales exportadoras del Gran Rosario.

Lo mismo había dicho Macri en Charata y Pampa del Infierno, en sendos discursos, al inaugurar por tramos las obras de los ramales C12 y C6 y las inversiones de la Aceitera General Deheza, para despachar cultivos chaqueños y del Norte Grande, sin vericuetos, hacia el sur.

O Macri estaba tan acertado como Capitanich, o Capitanich está tan equivocado como Macri. De cualquier manera, subieron al mismo tren.

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