Capitanich y la «clase media adversa»: la mentira del Caraguatá cumplió 6 años

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Capitanich a puro promesas en el Caraguatá. Todo terminó en un engaño.

Por Darío Zarco |

En septiembre de 2015, 10 días antes de las elecciones en las que competiría por la intendencia de Resistencia, a pesar de las prohibiciones del calendario electoral, el gobernador Jorge Capitanich anunció con todas las pompas un plan de 660 viviendas en el Parque Urbano Caraguatá: 220 del programa Techo Digno, 220 de Sociocomunitario y las restantes de Sueños Compartidos.

Estaban orientadas a familias de clase media que habían quedado a mitad de camino entre un crédito hipotecario y una vivienda social.

Inmediatamente se abrió la inscripción, y el 16 de octubre, 10 días antes de la primera vuelta de las presidenciales, se asignarían las casas por sorteo. Dijo que la construcción ya estaba en marcha y que las primeras 220 estarían listas en diciembre.

No fue casual que el cronograma del plan de viviendas fuera meteórico y estuviera asociado al electoral.

Se inscribieron 5.513 familias. Tal lo prometido, se realizó el sorteo. Pero las viviendas nunca se construyeron. Eso tampoco fue casualidad.

El gobierno de Domingo Peppo, no pudo hallar ninguna pista de las 660 viviendas ni del majestuoso plan de urbanización de 30 de las 77 hectáreas del parque, ni de su infraestructura y redes de servicios. No había indicios ni en el Ipduv, ni en organismos nacionales, ni en la Municipalidad de Resistencia, ya por entonces gobernada por Capitanich.

Los propios adjudicatarios estafados encararon infructuosamente la búsqueda de los planos. Algunos terminaron «crucificándose», otros iniciaron juicios.

Uno de los funcionarios de Capitanich encargados del tema acusó al gobierno de Macri de desfinanciar el proyecto, a pesar de que al menos 220 casas debían estar listas al final del gobierno de Cristina Fernández pero dejaron ni medio ladrillo.

El plan de viviendas jamás existió. Sólo fue una trampa para que al menos un sector de la clase media “meditara” su voto.

Su pronosticada ventaja de 20 puntos terminó en apenas 1,8. Prometió 660 viviendas a 5.513 familias y ganó por 3.400 votos. Aplicando sus propias teorías contrafácticas se puede concluir que consiguió 1.701 votos y ganó gracias a eso.

El último jueves, casualmente en el sexto aniversario de la mentira del Caraguatá, desde la tribuna del cierre de campaña de su lista, definió a la clase media “urbana” como “electoralmente adversa” y le reprochó votar por quienes “cercenan el estado de derecho, manipulan la justicia, restringen las libertades”, en vez de hacerlo por él, que da “cátedra de defensa de la democracia, la república y las libertades”.

Esta vez no hubo viviendas para sortear.

 

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