En el Zoo de Sáenz Peña “no hay gato encerrado”

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Un par de pumas, de relax, sobre el techo del refugio.

“Acá no hay gato encerrado”, dijo el director del zoológico de Presidencia Roque Sáenz Peña, Jorge García, al justificar los casi 3 millones de pesos que el Gobierno provincial invierte en la construcción de las instalaciones para contener a los 9 tigres de bengala que la Justicia secuestró al circo Veracruz en octubre de 2015.

Que el hombre diga que “no hay gato encerrado” es más que una simple metáfora. Los que no conocen el “Complejo Ecológico” creerán que hacía expresa referencia a la inexistencia de sobreprecios en la obra en cuestión. Sin embargo, los que recorrieron el lugar, deben tener sus dudas, sobre todo si pasaron alguna vez frente a la jaula de los pumas.

Los también llamados “leones americanos” están dispuestos en diferentes sitios, seguramente agrupados según su edad, estado de salud o nivel de agresividad. Así, mientras vemos algunos en jaulas que parecen muy seguras, con “techo”, otros deambulan cara a cara con los visitantes, sólo separados de estos por un cerco de alambre tejido de una altura para nada tranquilizadora.

La altura del alambrado no es un detalle menor, teniendo en cuenta que, según Wikipedia, un puma puede pegar saltos de hasta 4 metros. Por lo que, sin ánimo de dramatizar, y poniéndonos en el lugar de los pumas, hay que tener mucha fuerza de voluntad para resistir la tentación de ver pasar tanta “carne” junta durante todo el día.

Si sirve para tranquilizar, también les decimos que estos pumas parecen estar muy relajados, y que muy rara vez se inmutan con los curiosos. Algunos de ellos prefieren despuntar el vicio de trepar subiendo a un refugio un tanto destartalado, una conducta más habitual en una gallina que en un felino grande tan feroz.

Afortunadamente, según contó García, los tigres ex Veracruz compartirán su reducto con los otros ejemplares de su especie, además de leones africanos, leopardos y también con los individuos más peligrosos de la nutrida manada de pumas con la que hoy cuenta el Zoo. Esperamos que las obras se habiliten antes de que alguno de ellos decida demostrar sus atléticas cualidades para el salto en alto.

 

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