Yoko Ono traerá al Malba su obra de agitación contra el femicidio

En México. Esta semana la viuda de Lennon inauguró su retrospectiva en el D.F. Con un llamado a que las mujeres cuenten su “daño”, la artista hace un alegato contra la violencia de género.

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Mujeres de todas las edades están invitadas a enviar un breve relato sobre el daño que les han causado por el sólo hecho de ser mujeres. Cada texto sin firma, acompañado por una fotografía que muestra solamente los ojos de quien da testimonio, formará parte de Arising (Resurgiendo), una instalación incluida en la muestra de Yoko Ono que inauguró el miércoles en la Ciudad de México. A fines de marzo, Malba lanzará un nuevo llamado en español a las mujeres de América Latina, un par de meses antes de que la artista conceptual llegue para la apertura de Yoko Ono. Dream Come True, la primera retrospectiva dedicada a ella en el país. De eso hablamos con Agustín Pérez Rubio, director artístico del museo y co-curador de la muestra.

–¿Por qué incluyeron Arising en la muestra de junio en Buenos Aires?
–La exposición de Malba es un proyecto especial que trabajamos junto con Yoko Ono y Gunnar B. Kvaran, el director del museo Astrup Fearley de Oslo. La idea clave es que vaya sobre las Instruction Pieces, es decir, las piezas con las que desde 1955 hasta hoy ella ha realizado toda su trayectoria profesional. Y Arising es una de ellas.

–¿Todas estas instrucciones se realizaron, se convirtieron en obra?
–El libro Pomelo tiene muchas. A veces se quedan solamente como texto, otras toman forma de objeto, de instalación o interacción con el público, con diferentes formatos. Para Yoko Ono, en cada edición, cada instrucción es una obra nueva. Habrá gran variedad de instrucciones, pero buscamos que gran parte de ellas involucren la interacción con el público, porque en su práctica artística está muy presente la idea de lo comunitario. Otro de los pilares del trabajo de Yoko Ono han sido sus presupuestos feministas, con las mujeres y en contra la violencia de género. Ella viene de los años 60 y 70, es una de las primeras artistas considerada feministas, siempre interesada en la presencia de las mujeres en el arte. Esta pieza, junto con otras que habrá, cuenta un drama y hace a las espectadoras parte intrínseca.

Arising-Memoria-Tolerancia-Ciudad-Mexico_CLAIMA20160204_0359_18La instalación “Arising” colgada en el Museo de la Memoria y la Tolerancia de la Ciudad de México.

–¿Cómo será la convocatoria aquí? 
–Será a finales de marzo y durante la exposición. Como Malba es un museo latinoamericano, haremos una convocatoria en español para mujeres que quieren expresar sus relatos e involucrarse.

–¿Pensaron que puede interpelar de manera directa a la sociedad?
–Obvio, los femicidios. En Malba hay una sala dedicada al trabajo de mujeres artistas, de Annemarie Heinrich a Claudia Andújar y Teresa Burga, que recién ahora llegó a la Bienal de Venecia con 82 años.

–¿Cómo se inscribe Yoko Ono en esa línea? 
–Por mucho que sea una artista internacional que no está inserta dentro de lo latinoamericano, es una mujer artista y oriental. Aunque conocida por la música, ante todo es artista, formó parte de Fluxus y es pionera del feminismo dentro del arte, además de ecologista y pacifista. Por eso detrás del trabajo de Yoko hay un mensaje importante para la ciudadanía que se mantiene. El año pasado, la retrospectiva en el MoMA fue la guinda: ¡por fin se la reconoce a Yoko!

–¿La muestra de Malba tiene algo de aquella restrospectiva?
–No vamos a hacer una versión del la muestra del MoMA. Trabajamos al mismo tiempo pero estamos haciendo una curaduría muy incisiva, para que toda la muestra parta de una instrucción que ella propone al público. También tiene otros trabajos, que hizo en la galería Serpentine, unas montañas de arena que ella toma de Israel y de Palestina, una pieza que habla del pacifismo. A mí me hubiera gustado ponerla pero no es una instrucción.

Un llamado a la acción
La ciudad entera como espacio de exhibición

A pocos días de cumplir 83 años, Yoko Ono aterrizó en la capital mexicana para la inauguración de Tierra de esperanza, y en un acto en el Zócalo habló sobre los crímenes de género en ese país. “Es algo horrible, y es necesario saber qué es lo que pasa, no dejar que se olvide y comenzar a hacer algo al respecto”, dijo, en un llamado a involucrarse. Si bien su retrospectiva tiene eje en el Museo de la Memoria y la Tolerancia, donde se exhiben unas 16 obras de diferentes épocas, la ciudad misma se convirtió en un espacio de exhibición: en los boletos del metro, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco y en las rejas del Bosque de Chapultepec se verá su obra.

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