Voto joven: Capitanich y su forma de garchar

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El gobernador Capitanich apunta al voto joven reglamentando las elecciones de Centros de Estudiantes.

Por Darío Zarco |

“En el peronismo siempre se garchó”, dijo la titular del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales: Victoria Tolosa Paz, candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, coloquialmente, en una entrevista en la que aseguró: “Vinimos para hacer posible la felicidad de un pueblo y la grandeza de una patria, y no hay felicidad de un pueblo sin garchar”. Como si el sexo fuera una cuestión estrictamente ideológica y exclusivamente peronista.

Su propio partidario, el ministro de Seguridad bonaerense: Sergio Berni, la expuso aún más: “Un pueblo es feliz cuando se realiza, cuando tiene trabajo, cuando tiene producción y sobre todo equidad social».

Definitivamente, la idea sobre cómo parecer una mina piola y caer en gracia a los electores jóvenes sonó ridícula. Y lo que es peor, después de 20 meses coordinando políticas sociales nacionales, le debe su popularidad al “garche”.

Ese voto joven al que Tolosa Paz invita a garchar para ser feliz, también despierta tentaciones en el Chaco. Pero en el Chaco no se garcha.

En el sprint final de la campaña proselitista, a 11 días de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, el gobernador Jorge Capitanich presentó el “Código Electoral para Centros de Estudiantes” secundarios y terciarios.

“Es una verdadera expresión de participación democrática; una excelente iniciativa para garantizar que las y los estudiantes puedan elegir a sus representantes y ejercer así sus derechos”, definió.

Pero la “expresión de participación democrática” fue elaborada por funcionarios, sin participación estudiantil. Según la ministra de Educación: Daniela Torrente, “el código fue trabajado de manera conjunta entre las subsecretarías de Educación y de Formación Docente e Investigación Educativa, la Dirección General de Políticas Educativas y la Dirección de Educación Superior”.

Además, como el “garche” de Tolosa Paz, el Centro de Estudiantes existe desde hace muchísimo tiempo, prácticamente desde siempre, desde mucho antes que la legislación que los formalizó.

Siempre fue una expresión genuina del estudiantado, democrática, que defendió el “derecho a la educación” enfrentando a gobiernos de todo tipo, desde “La Noche de los Lápices” en plena dictadura, hasta las privatizaciones y el arancelamiento menemista de los 90.

Imponer a la segunda generación de estudiantes nacidos en democracia la manera de elegir sus representantes, a decretazos, para él es una forma de garchar, la que lo hace más feliz.

Su «estilo» puede ser cualquier cosa, menos democrático.

 

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