VIDEO | Viviendas del Caraguatá: la mentira tiene patas re largas

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Adjudicatarios estafados llevan 6 años reclamando sus viviendas. El proyecto nunca existió.

Por Darío Zarco |

En 2015 Jorge Capitanich anunció la construcción de 660 viviendas en el Parque Urbano Caraguatá en medio de un plan de urbanización con todos los chiches: agua, luz, cloacas… mediante los programas Sueños Compartidos, Sociocomunitario y Techo Digno.

220 se levantarían en tiempo récord y serían entregadas antes de la finalización de su segundo mandato el 10 de diciembre de ese año.

Pero su mandato terminó, y pasaron 6 años y ningún ladrillo.

Todo fue una mentira. Parte clave de su estrategia de campaña proselitista para ganarse el voto de la clase media como candidato a intendente de Resistencia.

El falso proyecto fue anunciado antes de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias; antes de las generales se abrió la inscripción; antes de la primera vuelta de las elecciones nacionales fueron sorteadas; y debían entregarse en la previa de la segunda vuelta presidencial.

Nada de eso pasó.

Los adjudicatarios estafados reclamaron sus casas durante todo el gobierno de Domingo Peppo, algunos fueron a la Justicia y hubo piquetes, encadenados y hasta crucificados, algunos terminaron presos, pero las viviendas no aparecieron.

Hugo Acevedo, entonces presidente del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda, dijo haber removido infructuosamente cielo y tierra buscando antecedentes de la tan promocionada obra. Y el mismo Peppo admitió que el proyecto nunca existió.

El Plan Caraguatá fue mero marketing.

Capitanich ya había planteado construir ahí una Ciudad Cívica, y el cementerio metropolitano, pero no pudo avanzar porque el terreno estaba reservado como pulmón verde para la zona norte. No obstante, en aquel momento le endosó a la intendencia de Aída Ayala los palos en la rueda por su negativa a impulsar cambios en la zonificación de la ciudad que habilitaran la explotación inmobiliaria del parque.

Pero él ni siquiera habló de tema durante sus 4 años de intendente.

De vuelta a la gobernación, no sólo no cambió las cosas, sino que subrayó la necesidad de preservar ese espacio consagrándolo “reserva natural”, hubo proyectos de ley del oficialismo en ese sentido, y un trabajo conjunto de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Territorial con organizaciones ambientalistas.

Y finalmente, en octubre pasado fue transferido a la Municipalidad de Resistencia con la condición de conservarlo tal cual, y con la expresa prohibición de construir cualquier cosa ajena a ese objetivo.

El domingo 7 de noviembre, entrevistado por José Viñuela mientras conducía un vehículo oficial de la Gobernación, reconoció la inexistencia del proyecto del Caraguatá al admitir “un problema que tiene que ver con el impacto ambiental”, un estudio técnico preliminar excluyente y vinculante, al margen de las demás restricciones.

Pero ni toda la evidencia aportada por él mismo lo priva de seguir mintiendo.

Ahora, evidentemente arrepentido de su confesión, adoptó el comodín de “Macri y sus funcionarios”, acusando al gobierno anterior de abortar el financiamiento que nunca existió y frenar una obra que nunca fue proyectada.

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