Violencia en el ascenso: un equipo escapó de la cancha para no ser linchado

Jugadores de Peñarol de San Juan saltaron el alambrado huyendo de jugadores e hinchas del Sporting Victoria de San Luis. La Policía no actuó. El presidente y capitán de Victoria es comisario y jefe de la guardia del gobernador Rodríguez Saá.  

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Jugadores de Peñarol escaparon para ponerse a salvo. El presidente y capitan del equipo agresor es comisario y jefe de la custodia del gobernador de San Luis.

Peñarol de San Juan enfrentaba de visitante a Sporting Victoria de San Luis por el regional de ascenso de AFA en un partido “accidentado”.

El juego comenzó 30 minutos después de lo programado porque no había ambulancia ni médico en el estadio.

Apenas transcurría media hora de partido cuando el árbitro expulsó a un jugador local y el resto del equipo, titulares y suplentes, más algunos hinchas, lo atacaron a golpes de puño y patadas.

El referí cayó al piso y fue pateado, pero la intervención de la Policía logró ponerlo a salvo y reincorporarse.

Se creyó que el partido se suspendería definitivamente, pero el juego continuó con las garantías brindadas por el jefe de la seguridad y del capitán de Sporting Victoria: Roberto Vallejos, que además es el presidente del club, comisario de la Policía de San Luis y jefe de la custodia del gobernador Alberto Rodríguez Saá.

“En todo momento él nos decía que nos quedemos tranquilos que no iba a pasar nada2, dijo Francisco Fernández, jugador de Peñarol.

Sin embargo, el partido se tornó cada vez más tenso por la inminente eliminación del equipo puntano que había perdido 3 a 0 de visitante y en su estadio no podía romper el empate.

A los 30 minutos del segundo tiempo, hubo una nueva interrupción porque la hinchada local había arrojado una gran cantidad de bombas de estruendo al campo de juego.

El partido estaba suspendido cuando los jugadores y el cuerpo técnico de Sporting Victoria la emprendió violentamente contra los hombres de Peñarol sin que la Policía tomara alguna medida.

Esto alentó a los hinchas que saltaron a la cancha para lincharlos sin que el dispositivo de seguridad lograra controlarlos.

Acorralados porque los portones estaban cerrados, los de Peñarol debieron trepar el alambrado perimetral para ponerse a salvo y escaparon del estadio abandonando todas sus pertenencias, y un buen número de ellos resultó lesionado.

 

 

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