Una sociedad levantada sobre bases de violencia

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Por Vidal Mario |       

Luego de leer las siguientes proclamas y declaraciones de gobernantes y de líderes del pasado, ¿quedan dudas de que la sociedad argentina se construyó sobre cimientos de violencia?:

“La Divina Providencia nos ha encomendado esta misión. Para realizarla hay que perseguir a muerte al impío, al sacrílego, al ladrón, al homicida y sobre todo al pérfido y traidor que tenga la osadía de burlarse de nuestra buena fe. Que de esta raza de monstruos no quede uno entre nosotros, y que su persecución sea tan tenaz y rigurosa que sirva de terror y de espanto. El Todopoderoso dirigirá nuestros pasos”. (Juan Manuel de Rosas. 13 de abril de 1835).

“Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable de una vez y para siempre esta nacionalidad argentina, que tiene que formarse, como las pirámides y el poder de los imperios, a costa de la sangre y el sudor de muchas generaciones”. (General Julio A. Roca. 1878).

“Desde ya establecemos como una conducta permanente para nuestro movimiento: aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden en contra de las autoridades constituidas o en contra de la Constitución, puede ser muerto por cualquier argentino. Por cada uno de nosotros que caiga, caerán cinco de los de ellos”. (Discurso del presidente Perón en Plaza de Mayo. 31 de agosto de 1955).

“Voy a quilombificar de tal manera la Argentina que tarde o temprano, cuando les entre la desesperación, me tendrán que buscar”. (Confesión de Juan Domingo Perón a su médico personal Hipólito Barreiro, en Puerta de Hierro. 7 de agosto de 1960).

“El poder político brota de la boca de un fusil. Si hemos llegado hasta aquí ha sido en gran medida porque tuvimos fusiles y los usamos. Si abandonamos las armas retrocederemos en las posiciones políticas”. (Mario Firmenich, jefe de Montoneros. Revista “El Descamisado”. 11 de septiembre de 1973).

“El pueblo argentino ha cometido pecados que sólo se pueden redimir con sangre”. (Monseñor Victorio Manuel Bonamín. Marzo de 1976, días antes del golpe).

“Primero mataremos a los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. (General Ibérico Saint-Jean, interventor militar de Buenos Aires. 25 de mayo de 1977).

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