Tristeza

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Por Daniel San Cristóbal |

La decisión de la Cámara de Diputados del Chaco de endeudar la Provincia produce una enorme tristeza en quienes consideramos que la autonomía financiera es un tema crucial para asegurar la plena vigencia de la democracia y el ejercicio pleno del poder por las autoridades electas por el pueblo.

Los muertos no pagan

Así lo entendieron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner al: sacarse el yugo del FMI; renegociar la deuda con quitas y en condiciones más favorables –los muertos no pagan-; no aceptar las condiciones miserables que nos imponen los acreedores externos y mantenerse férreos en no acceder a los cantos de sirena del sistema financiero internacional; y, además, facilitar un fenomenal proceso de desendeudamiento de las provincias de nuestros país –Chaco debía en 12/2002 el equivalente a más cuatro años de ingresos y al terminar 2015 el 28% de uno-.

Es el proyecto, estúpido

El esquema de la alianza Cambiemos se puede sintetizar con pocos trazos: achicar el Estado, reducir la carga tributaria –en especial la de las empresas, no la de los consumidores-, apoyar los sectores económicos  (soja, petróleo, servicios…) que favorecen a la gran empresa nacional y/o trasnacional y financiar –dada la caída de ingresos por caída de actividad y baja de presión tributaria- con endeudamiento. No les importa un proyecto de país con autonomía popular, ellos son “el mundo” ellos son la dependencia.

No son ellos, somos nosotros

Entonces no hay que alarmarse por esa presión endeudadora. Ya pasó muchas veces, la última (antes de ésta) desde 1989 hasta la explosión de 2001.

Lo que alarma es cierta desmemoria y cierta falta de compromiso y oportunismo político que colabora para que ellos puedan desplegar su proyecto de destrucción del país.

Una buena parte de la oposición política en nuestro país –oposición hasta 2015 y oposición hoy- contribuyó al triunfo de Cambiemos, apostó al “cuanto peor mejor”. El PJ light de Massa, el progresismo blanco de manos limpias y acuerdos oscuros, el troskismo que se hace llamar izquierda, entre algunos de esos sectores. Callaron lo que sabían. Sabían lo que está pasando y se callaron para obtener probables réditos.

Otra parte de la oposición política –oficialismo hasta 2015 y oposición hoy- creyó  que a partir de diciembre de 2015, vía dinamitar la única oposición integrada con vida propia –el FPV-, pasarían por caja a cobrar su parte. El PJ anti CFK, buena parte de las/los senadoras/es, una porción de las/los diputadas/os nacionales  y los gobernadores –gran mayoría de ellos- se restregaron las manos, pensando que afectando la unidad triunfarían y serían seleccionados por el macrismo para remitirles ayuda. Hoy estamos sufriendo las consecuencias de su especulación e irresponsabilidad.

Los gobernadores son probablemente los que más cerca están sufriendo las consecuencias de sus propias torpezas. Un grupo de ellos le dio aire al proyecto que los ahorca. Temerosos, timoratos y oportunistas apoyaron el gran acuerdo buitre y gran parte del andamiaje legislativo que hoy los/nos hunde.

Y llegó el endeudamiento masivo

2016 llevó la deuda 6.800 millones a 12.600, récord del 85%.

Para 2017 el gobierno provincial construyó el teleteatro del presupuesto. Maquinó una operación tratando de poner una norma dentro de otra norma –deuda dentro de presupuesto- .

Algunos artículos de la iniciativa parecerían que los redactó el joven manos de tijera o algún monstruo que se escapó de una película de terror.

Endeudamiento públicoSe cabalgó con mucha desinformación en la sociedad y con pocos medios informando o provocando el debate. Se repitió el latiguillo del presupuesto. Se trabaja con la falta de memoria y hasta con la desesperación. ¿Cómo se les ocurre plantear endeudarse con una fórmula matemática como límite? ¿A quién se le ocurre pedir la facultad de emitir bonos para consolidar deudas que todavía no se contrajeron y cuyos bienes y/o servicios siquiera se contrataron?

Es cierto, la situación provincial es delicada, muy delicada. Y muy poca gente lo advierte. Pero esa desesperación no debe llevarnos a la irresponsabilidad de plantear un endeudamiento inmanejable.

Por suerte primó la cordura. Los irresponsables legisladores del radicalismo que apoyan rabiosamente la política de destrucción de Macri pretenden adjudicarse sobriedad, responsabilidad  y hasta algunos “beneficios” de la nueva ley.

Primó la cordura digo, porque en medio de un proyecto nacional que nos hunde, de un gobierno provincial con menos cintura política –y conversación- que una heladera, y una gran crisis social en puerta, la ley que surgió puso límites. Ayudó una Constitución Provincial que no consagra la decisión a la mayoría, sino a los dos tercios, y la responsabilidad de algunos legisladores –inscribo a Daniel Trabalón, del Frente Grande, porque me consta el trabajo que realizó-.

Cuando termine 2017, probablemente lleguemos a 20.000 millones de deuda.

Ojo, la respuesta es política

No hay mucho margen. El ajuste de gastos será explosivo, incrementar ingresos en las condiciones actuales no es factible, endeudarse prolongará la agonía un par de años y luego a nuestros nietos.

En mi humilde opinión, lo único que frenará el camino al descalabro es el desarrollo de opciones políticas que detengan en las urnas el proyecto de la Alianza Cambiemos.

 

 

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