Salud Pública: ¿quién se hará cargo del muerto?

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Cirugías a la luz de los celulares en el Perrando. No hay grupos electrógenos y sólo funcionan 2 de los 6 quirófanos.

Por Darío Zarco |

En marzo de 2018 una paciente derivada desde Presidencia Roque Sáenz Peña al hospital Perrando pasó 10 horas en la ambulancia porque no había camas.

“Esto es Camboya”, me describió Andrea Mayol, la directora de aquel momento, cuando le comenté el caso que ya había sido resuelto por otros medios.

En diciembre de 2019 Jorge Capitanich reasumió como gobernador y automáticamente le endosó la ruina del sistema de Salud Pública del Chaco al expresidente Mauricio Macri: “Desjerarquizó el Ministerio de Salud convirtiéndolo en Secretaría. Disolvió el Ministerio que creó Perón”, dijo y repite permanentemente.

Sería recomendable que alguien de su talla llamara a las cosas por su nombre: el Ministerio de Salud Pública de la Nación no fue disuelto sino unificado con el de Desarrollo Social. La cartera pasó a llamarse Ministerio de Salud Pública y Desarrollo Social.

Desjerarquizar es otra cosa. Capitanich fusionó y simplificó los Ministerios de Ambiente y de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial convirtiéndolos en la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial. “Estos cambios van a potenciar estas áreas clave”, juró cuando llegaron las críticas.

Pero aún cuando Macri se hubiera metido la Salud Pública en el culo, el cambio en el Ministerio ocurrió recién en septiembre de 2018. 6 meses después de que esa paciente: mi hermana, esperara sin éxito durante medio día una cama en Camboya.

“Hay que asumir el diagnóstico, y la verdad que el estado de la salud es crítico”, dijo Capitanich el sábado en el Pediátrico, al enunciar objetivos de su “Plan Integran de Salud” de 10 años.

“Se van a terminar las excusas, que están a la orden del día: todos le echan la culpa a otro”, dijo, e inmediatamente deslindó por enésima vez su responsabilidad culpando a Macri.

Aún dándole la derecha, Capitanich no debería perder la perspectiva: él y su compañero Domingo Peppo gobernaron la provincia durante los últimos 12 años, y antes de Macri hubo tres gobiernos nacionales (y populares) pero la salud jamás se puso de pie.

El primer ministro de Salud de Capitanich, designado el 10 de diciembre de 2007, fue Oscar Holzer, que hasta noviembre de 2008 resistió a las críticas de Sandra Mendoza, que se quedó con el cargo. La epidemia de dengue fue demasiado para Sandra, que culpó al mosquito, pero recién fue desplazada tras el escándalo de los choques en el estacionamiento de la Casa de Gobierno. En mayo de 2009, Francisco Baquero dejó el Insssep para asumir como ministro, y en 2012 se convirtió en director del Nuevo Banco del Chaco. Lo reemplazó Antonio Morante, también salido del Insssep. En junio de 2014 se fue Morante y llegó el actual diputado provincial Jaime Parra Moreno, designado por Juan Carlos Bacileff Ivanoff, entonces a cargo de la Gobernación. Y en febrero de 2015 a su regreso de la Jefatura de Gabinete, Capitanich nombró al actual presidente de la Legislatura: Hugo Sager, que se promocionaba como precandidato a gobernador.

A su turno, el 10 de diciembre de 2015, Domingo Peppo nombró a Luis Gómez Samela, que duró 5 meses y fue reemplazado por Mariel Crespo, que dijo haber encontrado un desastre. En noviembre de 2017 juró Luis Zapico, que ocupó el cargo hasta el 10 de diciembre pasado.

Mientras áreas también desgastantes y críticas como Economía no sufrieron cambios, Capitanich y Peppo descabezaron Salud Pública a razón de 3 ministros por mandato. Evidentemente, además de medicamentos y todo lo demás, a Salud Pública le falta continuidad.

Hace un par de días los jefes de todos los servicios el hospital Perrando, último sobreviviente del sistema sanitario provincial, “agoniza” sin remedio (literalmente). ¿Quién se hará cargo del muerto (también literalmente)?

 

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