Rajoy fracasó en su segundo intento de formar gobierno en España

El presidente en funciones del Gobierno español, no logró el apoyo legislativo para su reelección; si no lo logra en dos meses, habrá una tercera votación presidencial en un año.

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Rajoy no alcanza el consenso necesario para constituirse definitivamente como presidente.

 

 

El presidente en funciones del Gobierno español, Mariano Rajoy, fracasó esta tarde en su segundo intento de ganar la confianza del Parlamento y poder liderar el Ejecutivo, iniciando la cuenta regresiva para una tercera elección si no se llega a un acuerdo en los próximos dos meses.

Como el miércoles, cuando hizo su primer intento de formar Gobierno, Rajoy sólo se aseguró el respaldo de 170 representantes en una asamblea de 350 escaños. La agrupación liberal Ciudadanos votó en favor de Rajoy, así como un pequeño partido de las Islas Canarias.

Los socialistas, Unidos Podemos y los partidos regionales del País Vasco y Cataluña votaron contra él, para un total de 180 rechazos. No hubo abstenciones, lo que hizo que los resultados de la segunda votación fueran iguales a los de la primera del miércoles.

Las dos votaciones consagran el bloqueo político en el que la política española lleva instalada desde los comicios precedentes, el 20 de diciembre de 2015, que ya deparó un Parlamento fragmentado que dio protagonismo a dos fuerzas emergentes, Ciudadanos y Podemos.

En marzo pasado el socialista Pedro Sánchez fracasó en su intento de ser presidente y ahora lo ha hecho Mariano Rajoy, que lleva más de ocho meses en funciones, con competencias limitadas.

A partir de ahora la única cosa clara es que el 31 de octubre marca la fecha en la que se disolverá automáticamente el Parlamento si para entonces no ha sido elegido un nuevo jefe del Ejecutivo.

La primera incógnita que se plantea es qué hará el rey Felipe VI, a quien corresponde proponer un candidato, previa consulta con los líderes parlamentarios para conocer su opinión. No obstante, el actual bloqueo, con las formaciones enrocadas en sus posiciones, hace difícil que, al de menos de manera inminente, pueda salir un nombre que concite consenso.

La Nación

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