Psicóloga despechada: su novio la plantó en el altar y ella se casó con su perra

Los amigos de él aseguran que ella lo engañó y todo había terminado hace un mes. Ella lo acusó de abandonarla sin motivo y decidió reemplazarlo para no suspender la boda.

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Romina Pittón no se resignó a guardar el vestido de novia y siguió adelante con la boda.

Romina Pittón, una psicóloga que se desempeña en la Municipalidad de la ciudad santafesina de San Lorenzo. estaba a punto de casarse, cuando su prometido dio marcha atrás y se negó a dar el sí. Pero ella consideró que eso no sería obstáculo para seguir adelante con la boda e inmediatamente ella y sus amigas pusieron en marcha un operativo en busca de reemplazante.

Dicen que ciertos antecedentes de infidelidad habían ganado la calle aventados por la familia y los amigos del novio renunciante. Ellos aseguran que todo se había terminado hace más de un mes, pero que ella insistió con la idea de convencerlo.

Finalmente fue imposible encontrar un suplente que al menos fingiera ser el agraciado esposo de una boda que en definitiva sería falsa pero justificaría perfectamente la fiesta.

Cuando la novia y sus amigas ya no tenían más amigos a quienes tentar con la singular propuesta, y todo hacía presumir que el vestido blanco terminaría en el placard esperando otra oportunidad, a ella se le ocurrió un idea que no podía fallar: casarse con su mascota.

“Es el ser más fiel que conocí en mi vida”, dijo al anunciar su decisión. No sólo sería el primer casamiento entre un humano y un animal, sino que además, como se trataba de una perra, sería un “matrimonio igualitario”. Así, la perra también marchó para la modista, tuvo su vestido y todo continuó como si nada hubiera pasado.

El novio y sus invitados, que habían hecho causa común con él, se enteraron que la boda no se había suspendido y que, además, estuvo buenísima.

 

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