Pruebas Pisa 2015

862

Por Mariano Sebastián Moro |

Los argentinos cubrimos nuestros titulares con la noticia que quedamos afuera de las Pruebas Pisa 2015. El hecho que seguramente va a dar lugar a las consabidas discusiones ideológicas sobre la legitimidad de dicho sistema y otros argumentos similares, nos da la oportunidad de analizar ciertos aspectos. Por ejemplo, la mayoría abrumadora de los primeros lugares corresponde a países asiáticos, algún país europeo o Canadá y EEUU sobre el final de los diez mejores. Es un dato muy llamativo, no son los países de la abundancia los que lideran el ranking. Los países asiáticos justamente vienen de una época de posguerra muy dura, que les significó mucho sacrificio y trabajo duro, digamos nada les vino de arriba, y por si fuera poco lidian con otros factores en contra como la superpoblación, tradiciones totalitarias muy fuertes en la región, etc. pero apostaron todo a su propia formación! ¿Tendrá esto algo que ver con que la necesidad es la madre de la sabiduría?, digo aquellos que realmente sufrieron grandes privaciones, hoy se sobreponen y lideran el progreso en el mundo, y quienes fuimos no hace mucho el “granero del mundo” ni siquiera entendemos el mecanismo de medición, y con la soberbia del ignorante desautorizamos todo lo que nos pone en evidencia. Es absolutamente cierto que la protesta es un derecho social, pero convengamos también que es un último recurso, al que se accede cuando el dialogó no fue eficaz, y como si fuera poco, si la protesta es el mecanismo regular, generalizado, digamos prácticamente el único con el que se maneja una sociedad, es un claro índice que el diálogo no existe, y la total incapacidad de esa sociedad para entenderse racionalmente, organizar su funcionamiento, el cumplimiento de sus compromisos en forma institucional. Y evidentemente esto no es casual, otro claro índice de porque estamos así es que ni siquiera entendemos los sistemas de dialogo internacional, no solo en las referidas pruebas Pisa, tampoco en el cumplimiento de los acuerdos y compromisos asumidos por el país. Siempre tenemos un “pero” o algún argumento para tratar de justificar nuestro incumplimiento. Creo que llego el momento de empezar a sincerarnos y en lugar de quejarnos, trabajar y esforzarnos en progresar, no es necesario que toquemos fondo para aprender la lección que aprendieron los países asiáticos, no es necesaria una guerra para entender que la violencia no le sirve a nadie y que el bienestar del pueblo se logra con esfuerzo, trabajo, educación, solidaridad, respeto, generando valores que tiendan a formar una sociedad más sólida, organizada, pacífica y justa.

Comentarios

comentarios