Primero lo primero, la seguridad vial no importa

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La Policía Rural y la Dirección de Bosques de la Provincia interceptaron en un camino rural de Pampa Florida, en jurisdicción de Presidencia Roque Sáenz Peña, un viejo camión que transportaba rollizos de algarrobo.

Según el conductor, de 46 años, se trataba de seis toneladas, pero no tenía la documentación correspondiente a la carga ni la habilitación para su transporte. Por la falta de papeles, los funcionarios decomisaron los rollizos.

Es de suponer que el secuestro se ajusta a lo que dicta el manual de procedimiento para estos casos. Pero lo llamativo es cómo se enfoca el interés de las autoridades en los papeles pasando por alto las medidas de seguridad del transporte.

En tiempos en que los camiones cuentan con la más alta tecnología y dispositivos para un transporte seguro que contempla la integridad de la carga y el riesgo de accidentes, en el Chaco siguen circulando camiones destartalados  como el que se observa en la fotografía publicada por la Policía.

El camión interceptado llevaba 6 toneladas de troncos (aunque no fue pesada) contenidos por unos parantes “tradicionales”, canteados a machete y reutilizados hasta romperse. Obviamente, estos elementos no cuentan con ninguna homologación que permita ponderar su nivel de seguridad y es improbable calcular las condiciones y el límite de su colapso.

En estas circunstancias, no es difícil adivinar cuál sería el resultado si uno de estos palos se rompiera en pleno viaje en cualquier ruta. Y eso, sin siquiera entrar a tallar en el dudoso equilibro de este tipo carga, encima, sobre un camión esquivando baches.

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