“Poliladron” denunció que fue “estaqueado” en prisión y apuntó a varios comisarios

Denis Walter Lezcano asegura que fue injustamente detenido. Denunció apremios. Dijo que fue confinado a una celda con detenidos civiles que intentaron lincharlo. Varias versiones dicen que ya había sido sancionado por “inconductas”.

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El policía Denis Walter Lezcano denunció haber sido torturado en la Comisaría Octava y encerrado con presos "civiles" en la Cuarta.

El pasado jueves 20 de septiembre, un hombre denunció ante la Comisaría Octava de Resistencia, que un hombre con uniforme de policía y otro de civil, a bordo de una motocicleta de 110 cc. simularon un control de tránsito para robarle.

Según la denuncia, el presunto policía le requirió la documentación personal y del rodado, y la entrega de dinero como condición para evitar el secuestro de su moto. Él le entregó los 500 pesos que llevaba encima, pero la suma no conformó al policía que le dijo que con eso “zafaba” del secuestro, pero que para recuperar la documentación debía volver con más dinero unos minutos después. El damnificado aprovechó ese tiempo para hacer la denuncia policial en la Comisaría Octava, que inició la investigación pertinente y determinó que el “poliladron” era Denis Walter Lezcano, un agente con ocho años de servicio.

El viernes 23, aproximadamente a las 9.30, una comisión de funcionarios policiales y judiciales allanaron su vivienda, en la que fueron secuestrados sus borceguíes, uniforme, chaleco balístico, y su arma reglamentaria. En el mismo acto, fue detenido y, previo paso de rigor por la División Sanidad Policial, alojado en el Departamento Investigaciones Complejas.

Estaqueado en la Octava

En su denuncia, Lezcano dijo que permaneció en Investigaciones hasta las 15, cuando fue trasladado a la Comisaría Octava, donde lo confinaron al comedor hasta las 19, cuando llega el comisario Marcelo Gabriel Ponce, que ordenó que fuera trasladado el Depósito de Secuestros. Ahí, dice que fue esposado en posición de “estaca”, pero de pie, un brazo aferrado a un automóvil y el otro a una moto.

El policía denunció que fue sometido a esa posición por cuatro horas. En ese lapso, varios efectivos ingresaron a observarlo y se retiraron dejando la puerta abierta para someterlo al escarnio público, ya que de ese modo quedaba a la vista de todo el personal y de los civiles que pasaban por la comisaría.

Según contó, en un momento consiguió que alguien le respondiera por qué se encontraba en ese lugar y en esas condiciones, a lo que le respondieron que era una orden del jefe de la unidad, el comisario Miguel Alberto González.

Un cana preso en la Cuarta

Por la noche fue trasladado nuevamente, esta vez a la Comisaría Cuarta, donde fue alojado en una celda con tres detenidos civiles por orden del subcomisario Gonzalo González, según le habría consignado el “llavero”, el único efectivo con el que logró entablar un diálogo.

Al día siguiente, se produjo un altercado con los otros presos que a esa hora ya habían descubierto que se trataba de un efectivo policial. En la denuncia, dice que fue hostigado y desafiado a pelear, hasta que intentaron atacarlo y se defendió arrojándoles agua caliente que había en un “termolar”.

En esa situación, dijo que pidió auxilio al llavero que decidió pasarlo a otra celda identificada como “calabozo”. Esto generó una reacción de los otros detenidos que comenzaron a alertar a los demás a los gritos: “Acá hay un cana preso”, lo que generó un intento de motín que terminó con la intervención del COE.

Lezcano radicó esta denuncia el pasado 30 de septiembre, al recuperar su libertad después de una semana de detención por aquel episodio. Según trascendió, “el procedimiento estaba mal hecho”, y “todo va a quedar en nada”.

Proclive a ciertas inconductas

Lezcano asegura ser injustamente perseguido, pero en el ámbito policial aseguran que ya había sido puesto bajo la lupa de sus jefes en todas las dependencias en las que se desempeñó, sospechado por ser proclive a ciertas “inconductas”.

HDP Noticias pudo saber que el mismo jefe de la Policía, Ariel Acuña, y el ahora jefe de Zona Metropolitana, Néstor Eduardo Ruiz Díaz, fueron informados por el entonces jefe del Cuerpo de Operaciones Motorizadas, el sargento Gustavo Olivello, sobre el “perfil”, de Lezcano.

Olivello lo habría sancionado en varias oportunidades, pero al cabo de las mismas volvía al servicio y todo seguía igual. Dicen que Olivello, al ser separado del COM, insistió infructuosamente en advertir sobre la conducta de este efectivo que ahora fue acusado de protagonizar un episodio delictivo.

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