El Pibe que bailó a los Capitanich

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Bruno Cipolini gobernará Sáenz Peña hasta 2023. El PJ no gana la intendencia desde 1989..

Por Darío Zarco |

Los detractores de Gerardo Cipolini criticaron por años su intención de legar la intendencia de Sáenz Peña a su hijo Bruno, secretario de Gobierno de la Municipalidad.

Pero cuando el parientismo para ellos era caca, llegó Jorge Capitanich y les plantó a su hermano el vicegobernador Daniel Capitanich como candidato y les prohibió decir pío.

Se lanzó a matar o morir en la campaña proselitista. Chapeó. Como intendente de Resistencia y gobernador electo fue el garante y pidió el voto a gritos. Pero no le alcanzó y sobre la hora intentó vincular al candidato radical con las drogas.

«En la comunidad de Presidencia Roque Sáenz Peña pareciera ser que hay sospechas respecto a que un candidato tiene consumos problemáticos. Creemos que debería hacerse los análisis correspondientes», dijo.

Y siguió: “Esta ciudad merece un intendente de conducta intachable. Por eso este domingo los saenzpeñenses tienen una gran oportunidad y esa oportunidad es Dani Capitanich intendente”.

Aunque no fue tan frontal como para dar nombres, estaba claro que el blanco de todos los tiros sería Cipolini, y el tema fue el eje del sprint final de su Frente Chaqueño.

Al día siguiente se fotografió, certificado en mano, flanqueado por jefes y médicos policiales, aseverando estar totalmente libre de drogas.

Cipolini no se practicó ninguna rinoscopia, ni El Dani de conducta intachable, ni el resto de los candidatos. Todos saltearon el challenge.

La campaña sucia con la que pretendió salir a flote fue un salvavidas de plomo para su candidato al que la mayoría veía casi un extraño. No logró alinear ni a los propios y los que se alinearon lo hicieron de mala gana.

Resultado: perdió 28.930 a 18.013 votos. 52,51 por ciento a 32,69.

Tras el escrutinio y antes de tomar 2 semanas de licencia para lavarse las manos de las derrotas en Sáenz Peña y Resistencia, Capitanich convocó a todos los intendentes electos. Cipolini no asistió. Recién se encontraron el último viernes.

No trascendieron detalles de la charla que mantuvieron en privado. Pero, ingenuamente, uno imagina que, en un descuido de su soberbia, Capitanich quizás sea capaz de pedir disculpas.

Bruno Cipolini gobernará la segunda ciudad de la provincia los próximos 4 años. “El Pibe”, como lo forreaban en campaña, tiene 34. El día que el peronismo pisó por última vez esa intendencia recién estaba en primer grado.

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