Perros peligrosos: la Apach apunta a los dueños y pide a los municipios que adhieran a la ley

En pocos días perros pitbull y dogo protagonizaron varios ataques en distintos puntos de la provincia. Silvia Rodas, de la Apach, cuestiona la desaprensión y la falta de conciencia de los propietarios en la crianza.

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En 2015, dos pitbull atacaron y mataron a su dueña, y en agosto hubo ataque fatal, ambos en Resistencia.

La responsabilidad de los dueños de perros considerados “peligrosos” está nuevamente sobre el tapete después de que en los últimos días animales de raza pitbull y dogo atacaran a varias personas e incluso causaron la muerte de una de ellas.

En menos de un mes, una mujer 69 murió atacada por su propio perro cuando salió al patio a darle de comer. Dos semanas después una niña de 9 años fue atacada por dos pitbull de un vecino en Charata, y el último lunes dos pitbull y un dogo desfiguraron a un pequeño de 3 años en Villa Ángela, ambos fueron rescatados de las fauces de los animales por los vecinos que incluso debieron efectuar disparos de arma de fuego al aire.

La Asociación Protectora de Animales del Chaco (Apach), que lidera Silvia Rodas, expresó su preocupación por la gravedad de estos casos y solicitó la custodia de los animales a los que planea derivar luego a un centro de rehabilitación radicado en la ciudad entrerriana de Concordia.

“No tiene sentido matar al perro porque eso sería sacarle un problema de encima al dueño, que seguramente al otro día tendrá otro perro, incluso más peligroso”, dijo Rodas a La Radio. Y responsabilizó a los propietarios por la conducta de los animales, apuntando a la falta de educación en el manejo de los mismos.

También hizo hincapié en “las condiciones” no sólo de mantenimiento y trato de los animales sino también de seguridad. “En el caso de Villa Ángela, el portón no estaba en condiciones y cualquier perro de tamaño medio podría haberse escapado por ahí”, dijo.

Custodia y “reeducación”

La Apach solicita la custodia hasta tanto puedan ser trasladados a Concordia, donde reciben “reeducación” de parte de un profesional en la materia y la atención de un equipo de veterinarios. Según contó, recién cuando están “reeducados” son ofrecidos en adopción, y los adoptantes deben hacer un curso previo a efectivizar el trámite.

Rodas admitió que, en algunas oportunidades la reeducación no surte efecto, por lo que los perros no vuelven a ser adoptados y deben permanecer en ese sitio. En esos casos, la Apach debe costear la alimentación y el alojamiento de los perros de por vida.

Trabajo conjunto

Para ella, la solución es un trabajo coordinado de todos los actores involucrados. Y destacó que la “ley de perros peligrosos” haga foco en algunas de las razas y en la creación de un registro, pero consideró que tiene algunos aspectos perfectibles.

En este sentido, reparó en la falta de regulación de la actividad de los criadores. “Hay gente que tiene una perra y un perro, los hacen tener crías y venden los cachorros antes de los 30 días, para que no se les arruine la perra y no tener que pagar las vacunas”, dijo, y agregó que “lo recomendable es que los cachorros estén con la madre entre 60 y 70 días, porque aprende de ella la autoridad y el respeto”, pero aclaró que “para eso, también hay que educar a la madre”.

Como primer paso, la Apach solicitará a todos los municipios que adhieran a la mayor brevedad a la ley y que se dedique el mayor esfuerzo a su implementación, con el agregado de todos los aspectos que puedan colaborar con el cumplimiento de su objetivo.

 

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