¿Permiten cazar en el Parque de la Democracia?

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Con gran indignación, Alejandra Cracogna relató en su muro de Facebook  haber sido testigo de un lamentable episodio en el Parque de la Democracia, en la avenida Sarmiento, en Resistencia.

Después de un rato al aire libre se disponía a retirarse del lugar cuando se topó con un grupo de chicos, algunos de ellos con hondas, evidentemente cazando pájaros con una “suerte” particular, ya que habían derribado un pájaro de un tamaño considerable, al que arrastraban de un ala, alternando con algunas patadas.

Ella intentó dialogar con los chicos, a los que les preguntó si habían salido a cazar para comer o simplemente se divertían. Pero ellos no tenían muchas ganas de conversar y continuaron su camino.

Haciendo un último intento, Alejandra los convenció de que le entregaran el pájaro. Vio que estaba muy maltrecho pero todavía vivo. Como pudo, lo atrapó con su campera, y lo llevó a una veterinaria donde los doctores Semenza y Meyer le vendaron el ala rota y le suministraron medicamentos.

Ella espera que el pájaro se recupere, que no pierda el ala y si no logra volver a volar piensa solicitar asilo para él en el zoológico de Presidencia Roque Sáenz peña.

No se trata de un pájaro corriente, sino de un “aguilucho común”, una especie protegida de la que, evidentemente, hay una colonia en la zona del Parque de la Democracia. Y seguramente habrá otros animales silvestres en ese ecosistema, todo un privilegio, en medio de un centro tan poblado como la capital provincial.

Pero la conducta de los chicos no fue lo único que molestó a Alejandra, sino la desidia de las personas encargadas de vigilar el parque, ya que todo esto ocurrió a la vista del guardia, que estaba sentado tomando mates con la personas encargada del cuidado los baños, una ventaja que los dañinos de siempre podrían aprovechar para destruir juegos e instalaciones, además de cazar pájaros.

Por esto, hizo un llamado a las autoridades para que tomaran cartas en el asunto y, en principio, especificaran las normas de convivencia, empezando por la prohibición de cazar. Y, de paso, instruir al personal sobre las tareas que deben desempeñar entre mate y mate.

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