#PerdónBarbijo: nuestra vida depende de un pedazo de trapo

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El Gobierno del Chaco pasó de recomendar no usar barbijo, a dar consejos para confeccionarlo en casa.

Por Darío Zarco |

Cuando el coronavirus llegó al país el mundo llevaba meses usando barbijo como escudo para evitar o al menos reducir el riesgo de contagio. Pero autoridades de Salud de la Nación y de la Provincia desaconsejaron su uso basándose en una recomendación de la OMS que no resistía análisis.

Decían que el barbijo sólo se aconsejaba en el personal de salud que estaba en contacto con personas infectadas y en pacientes infectados. Pero ¿cómo saber quién estaba infectado cuando nadie podía precisar el porcentaje de casos “asintomáticos”?

El 3 de abril, cuando Chaco ya llevaba 20 días de cuarentena obligatoria, miles de jubilados y beneficiarios de planes sociales se agolparon en las puertas de los bancos para cobrar salarios, AUH y otros beneficios. A pesar de las recomendaciones oficiales de despreciar el barbijo, el instinto de supervivencia pudo más, y la gran mayoría se cubrió de cualquier manera la nariz y la boca.

El Gobierno se sintió desafiado y, con la firma de especialistas del Ministerio de Salud Pública, volvió a la carga con la peligrosa recomendación en su sitio web y en todos los medios contratados para copiar y pegar sin chequear.

Al día siguiente, a su regreso de Buenos Aires, el gobernador Jorge Capitanich se molestó porque los intendentes de Presidencia Roque Sáenz Peña: Bruno Cipolini, y de Resistencia: Gustavo Martínez, declararon obligatorio el uso del barbijo en la calle y espacios públicos.

Al argumentar, volvió a respaldarse en la recomendación de la OMS, pero también dijo que no se podía obligar a usar barbijo porque no había manera de proveerlo: “Si se decreta el uso obligatorio deberíamos tener un stock de al menos 44 millones de barbijos por día en el país; 1.400.000 en el Chaco, y eso es imposible”, calculó, y consideró una irresponsabilidad semejante medida.

También confesó que el Estado temía que una compra compulsiva incentivara la especulación y aumento de precios, agotara los barbijos del mercado, y no hubiera disponibilidad cuando estos fueran requeridos por médicos y pacientes que, según su entender, eran los únicos que verdaderamente lo necesitaban.

De paso, recalcó que los barbijos sólo sirven si están certificados por la Anmat. Y contrastó la reputación del NK95 con la mala prensa de los rudimentarios de tela vegetal. Mientras, el personal de Salud y las fuerzas de seguridad pedía a gritos donaciones de barbijos de cualquier tipo.

El 27 de abril Capitanich firmó la rendición: decretó el uso obligatorio del barbijo. Y recién entonces comenzó a usarlo, de mala gana, a pesar de estar tan expuesto en sus ininterrumpidas y promocionadas giras por toda la provincia.

El 22 de marzo la directora del Perrando: Nancy Trejo publicó un stock de 11.100 barbijos KN95. Su siguiente posteo fue para contar que el hisopado le había dado positivo. Y el 6 de junio ella misma informó que el depósito de KN95 había caído a 362 unidades.

Ese día, Capitanich, convertido en promotor del barbijo y del QuedateEnCasa, viajó desde una de las zonas más críticas del país: Resistencia, a Machagai, por entonces libre de coronavirus, y mantuvo un contacto estrecho con una pareja de granjeros, ambos de grupo de riesgo y sin barbijos.

En el mismo momento, un avión gubernamental aterrizaba en El Sauzalito, en una misión que en menos de un mes arrojó el resultado de 3 funcionarias provinciales, una funcionaria nacional, 2 pilotos y decenas de pobladores infectados, y un policía muerto.

El 19 de junio murió el doctor Miguel Duré, jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Perrando, uno de los cientos de infectados del sistema sanitario por no contar con elementos de protección personal, incluso los más básicos, como barbijos.

Desde el contagio de Duré, el Gobierno dio especial difusión a la sobrada adquisición de barbijos y otros EPP, y mandó a sus adláteres a “aclarar” que la muerte del médico fue causada por su irresponsabilidad de no usar barbijo.

El jueves 2 de julio, la Cámara de Diputados del Chaco, declaró por ley, la obligatoriedad del uso del barbijo en todo el territorio provincial. El barbijo tiene su ley. A más de 100 muertos y más 2 mil contagios del inicio de la pandemia.

Desde el primer caso y hasta hoy llovieron donaciones de insumos de todo tipo, principalmente de barbijos que debieron repartir para amortiguar la ola de contagio pero prefirieron amarrocarlos y alimentar el tsunami.

Ínterin, el coronavirus avanza y la cuarentena retrocede frente a la barricada de frustraciones del Gobierno que antes rechazaba el barbijo y ahora da tips para que cada uno confecciones el suyo en casa.

Perdón barbijo.

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