Paso sí o Paso no: la gota que colmó el vaso de la interna peronista

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Hace menos de cuatro años Jorge Capitanich festejaba el triiunfo de su sucesor Domingo Peppo.

Por Darío Zarco |

Paso sí o Paso no, es matar o morir, un todo o nada, la cuña que se clavó en la grieta entre coquistas y peppistas. El intendente de Resistencia: Jorge Capitanich las considera imprescindibles pero para el gobernador Domingo Peppo son innecesarias.

La verdad es que las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias nunca fueron más importantes que el dedo de quien esté de turno en el poder: antes Capitanich y ahora Peppo, si hablamos del Gobierno; y de los típicos caudillos en el caso de los partidos.

Para eliminarlas Peppo alega el alto costo que tendrían para la Provincia: unos 220 millones de pesos. Un vuelto. Si lo comparamos con la deuda de Secheep, la plata que le debemos a Cammesa alcanza para financiar las elecciones hasta 2075.

Cualquier suspicaz podría creer que, financieramente, Peppo pretende ahorrar en el resto de los candidatos para invertir exclusivamente en él. Y, políticamente, evitar un choque frontal con Capitanich que podría ser más caro que las Paso.

Pero a pesar de ser el beneficiario de la suspensión, no se atrevió a plasmar sus intereses en un proyecto, y la iniciativa llegó con la firma del diputado gustavista Rubén Aquino, en una triangulación que certificó la alianza con Gustavo Martínez.

Sobre la hora afloró el proyecto “salomónico” de Juan José Bergia que le da las Paso a Capitanich y los 220 millones a Peppo. No las elimina pero las desfinancia haciendo que cada cual pague su campaña, lo que es peor porque obliga a los partidos a gastar aún cuando no tengan internas.

No hubo una idea superadora. Para ahorrar podría acortarse la campaña, recortarse la publicidad, reducir el número de escuelas, etcétera; y podrían ser obligatorias para los partidos pero voluntarias para los ciudadanos hartos de ir a votar.

También podrían coincidir con las nacionales ya que el artículo 90 de la Constitución impone que “las elecciones provinciales y municipales se harán en forma separada de las presidenciales”, pero en las Paso no se elige presidente sino “candidatos a presidente”.

Además, el argumento para evitar la influencia nacional en las elecciones provinciales es falso. Porque con igual criterio habría que separar las provinciales de las municipales, incluso las gubernamentales de las legislativas.

La solución es arreglar la Constitución para sincronizar elecciones nacionales, provinciales y municipales. Así, un Capitanich tendría sus Paso y un Peppo sus millones. Y lo más importante: aboliría el poder para armar y desarmar calendarios electorales a medida.

Por ejemplo, en 2007 Peppo desdobló las elecciones municipales de Villa Ángela donde era candidato a intendente para no acarrear el lastre que creía que representaba la tercera candidatura a gobernador de Capitanich que lo sorprendió ganando.

En septiembre de 2014 Juan Carlos Bacileff Ivanoff, a cargo de la Gobernación, convocó a Paso para el 8 de marzo de 2015, madrugando a Capitanich, que volvió corriendo, abandonando el trampolín de la Jefatura de Gabinete desde donde pretendía saltar a la fórmula presidencial.

Y en 2017, como gobernador, Peppo disoció las legislativas provinciales de las nacionales pero hizo campaña criticando la gestión de Mauricio Macri, un papelón estratégico que terminó sacándole un peso de encima a la oposición que aprovechó y le ganó el mano a mano.

En el camino quedó el proyecto presentados el año pasado por varios radicales encabezados por el precandidato a gobernador Carim Peche, que abrió el debate y ya cumplió el primer objetivo: enfrentar a Peppo con Capitanich. Resta el segundo: que uno de los dos termine tercero.

Con un pie adentro y otro afuera, el kirchnerismo exige Paso. Sin embargo, Cristina Fernández creó Unidad Ciudadana por fuera del PJ para evitar a Florencio Randazzo en Buenos Aires. Y en el Chaco el Frente Grande se quedó con la franquicia pero presentó lista única.

La última vez, para explicar el faltazo del 50 por ciento del padrón, se dijo que “la gente está cansada de votar”, y que “las Paso sólo le importan a los políticos”, pero ahora ni siquiera eso. Aunque un duelo de “titanes” sería motivador.

 

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