Parque de la Democracia: el Gobierno y la Municipalidad le dieron el OK a HDP Noticias

Cansados de dar vueltas para entrar a tomar unos mates, habíamos sugerido el cambio de circulación dentro del Parque. Finalmente los funcionarios se rindieron ante el sentido común y la cosa será más sencilla.

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Esta postal es una constante todos los sábados, domingos y feriados por la tarde en la avenida Sarmiento.

El acceso a Resistencia por la avenida Sarmiento nunca se caracterizó por su fluidez, producto de las actividades recreativas que se convocaban ahí, desde utilizar las banquinas al estilo de la costanera correntina, hasta recitales en la platabanda central.

Pero para dejar en claro que las cosas siempre pueden ser peor, la creación del Parque de la Democracia atenuó el estacionamiento en las banquinas pero incrementó el peligro por la entrada y salida de vehículos. Esta situación se multiplicó con la inauguración del Sarmiento Shopping Mall.

Como alternativa de solución, la Municipalidad de Resistencia instaló un semáforo en la intersección con la recientemente pavimentada calle Combate Vuelta de Obligado. Pero, como era de esperarse no fue suficiente.

Para colmo de males, las autoridades decidieron “ordenar” el tránsito y para ingresar al Parque de la Democracia, quienes llegaban desde el centro de la ciudad debían girar recién el último retome, unos metros antes de la autovía Nicolás Avellaneda. Un rodeo de varios kilómetros que en hora pico demandaba casi una hora.

Cansados de dar la vuelta, en HDP Noticias decidimos hacer un modesto aporte para resolver un conflicto de tránsito que, evidentemente superó a los proyectistas primero, y a los funcionarios después. Para eso, no nos valimos de nuestros cabales conocimientos en materia de tránsito, sino apenas al mero sentido común.

El 2 de agosto propusimos invertir el sentido de circulación dentro del parque para evitar que quienes entren y salgan se choquen tanto en la entrada como en la salida, sumados a los que no quieren hacer ninguna de las dos cosas y no pueden evitar ser los terceros en la congestión.

El instinto o la intuición nos impulsa a ingresar por la primera puerta que encontramos, de esa manera nos ahorramos la cartelería, de otro modo hay que indicar lo contrario: “No avanzar”, “Contramano”, “Ingreso por…”.

Además, el plan consistía en abrir una bocacalle para que el acceso fuera directo para quienes circularan en sentido hacia la autovía. Paralelamente, debía ensancharse la avenida Sarmiento desde frente al parque hasta frente al Shopping, para compensar el carril central ocupado por el tránsito a baja velocidad y la cola para girar a la izquierda. Todo esto, acompañado de un planito.

Finalmente, cuatro meses y medio después, tras una evaluación conjunta de especialistas en tránsito de la Municipalidad y el Gobierno de la Provincia, decidieron invertir el sentido de circulación dentro del Parque de la Democracia para evitar ese choque de circulaciones innecesario que señaláramos.

Por ahora no habrá acceso directo, pero habilitarán a quienes apunten al parque, girar en U en el semáforo de Combate Vuelta de Obligado, e ingresar al parque por donde antes salían.

Celebramos no tener que dar toda la vuelta, pero, fundamentalmente, que los funcionarios hayan despertado de la siesta.

Mandamos el grupo electrógeno a un hospital (¿?)

Esta no es la primera vez que el Gobierno se vale de nuestra “chispa”.

El 4 de noviembre, una foto de un descomunal grupo electrógeno haciendo su ingreso a la residencia oficial del Gobernador, desató la bronca de miles de usuarios en las redes sociales que putearon a Domingo Peppo por tomar previsiones ante los inminentes cortes en el suministro de energía eléctrica anunciados por los propios ejecutivos de Secheep.

Ese día, en HDP Noticias nos apiadamos de él y en vez de hacer leña del árbol caído, sugerimos que los ingenieros que recomendaron comprar semejante equipo repasaran el balance término y e instalaron uno que no desentonaran tan alevosamente con las necesidades de una vivienda unifamiliar en la que además sólo residen dos adultos y un perrito.

De paso, habíamos sugerido que ese aparato, capaz de generar energía para todo el barrio, fuera destinado a un hospital, donde sin dudas sería mucho más útil.

Al día siguiente, y tras intentar infructuosamente justificar la cuestión con dos argumentos no sólo distintos sino contrapuestos, el mismísimo Domingo Peppo reconoció la exageración y anunció que el grupo electrógeno iría a un hospital. Lo aplaudimos, pero ahora que nos estamos cagando de calor, nos viene una y otra vez aquella imagen, como una pesadilla y preguntamos: ¿A qué hospital? Porque desde entonces el Gobierno no habló más del tema y a los rencorosos nos quedó el final abierto.

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