El Paranacito: palometas vs. marketing

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Por Pablo Vicente Bardero |

Parece mentira, pero muchas veces es difícil distinguir si las cosas que suceden son ficción o realidad. Quizás por eso el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, publicábamos varias noticias falsas, y todo el mundo se las creyó.

El Paranacito inaugura la temporada con la Fiesta Provincial de la Palometa”, anunciaba el título de un artículo escrito obviamente en solfa e ilustrado con una imagen de Punta Cana, en el que se hacía mención a los cardúmenes de esta voraz especie que desde siempre asola este riacho como otros de la zona.

La presencia de palometas no debería ser una sorpresa. Lo excéntrico es que se insista en convertir a ese lugar en un balneario, contradiciendo cualquier lógica.

El 16 de noviembre el ministro de Infraestructura, Fabián “Chaza” Echezarreta, firmó con el intendente de Puerto Vilelas, Marcelo “Colo” González, el convenio para las obras de El Paranacito, y enunció entre otras virtudes del proyecto “una malla de protección del balneario” que, aunque no se especificó, tendría por finalidad evitar el asedio de las palometas y ataques a los bañistas.

Finalmente la temporada se inauguró oficialmente este domingo con el gobernador Domingo Peppo, el intendente, y una nutrida comitiva de funcionarios que, aunque se mostraron muy entusiasmados, no aceptaron darse un chapuzón.

“Recuperamos un lugar histórico: El Paranacito, puesto en marcha por la intervención de diferentes áreas de CHACO Gobierno del pueblo junto con el municipio local. Se enmarca en el plan Maestro Humedales y dará continuidad al programa de desarrollo turístico para poner en valor los recursos naturales chaqueños. Estamos orgullosos de este espacio y lo ponemos al servicio de la gente para que disfruten de nuestro Chaco”, celebró el Gobernador a través de su cuenta de Facebook.

Minutos después, las palometas seccionaron los dedos a varios veraneantes, según reportó desde ahí mismo el periodista José Viñuela. Evidentemente, la malla fue vulnerada por los peces.

La solución para el drama de las palometas en El Paranacito no es una malla invitando a bañarse desprevenidamente sino un cartel prohibiendo hacerlo o, al menos, alertando sobre el peligro.

Esto no menguaría en absoluto la belleza natural de El Paranacito y su complejo de lagunas. El objetivo debería ser incrementar ese potencial con actividades, subiendo y bajando el riacho, por el agua o la costa.

La oferta debe incluir una pileta como las que se construyeron en muchas ciudades del interior, muchas de ellas más pequeñas que Puerto Vilelas. No es imposible, ni siquiera costoso, aunque no tiene la inmediatez que demanda la temporada alta de marketing.

 

 

 

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