El papa Francisco casó de prepo a una pareja de chaqueños en el Vaticano

Una cosmetóloga y un visitador médico viajaron, como tantos, desde el Chaco hacia Roma para asistir a una audiencia pública del Papa. Pero no pasaron desapercibidos: estaban vestidos de novios.

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El papa Francisco improvisó el casamiento de una pareja de chaqueños.

Sonia “China” Samaniego y César “Chino” Torres, ella cosmetóloga y él agente de propaganda médica (visitador médico), ambos de 34 años, quedarán en los anales de las multitudinarias audiencias públicas ofrecidas por el papa Francisco en el Vaticano, ya sea en la histórica Plaza San Pedro, como en el Aula Pablo VI.

Él, de elegante traje negro, y ella, con un vestido de novia, con cola, velo y ramo, llegaron a la primera fila tras las vallas del sector destinado a jóvenes esposos, con la firme decisión de unirse en matrimonio en una ceremonia oficiada nada menos que por el mismísimo Papa.

Esta pareja de chaqueños sorprendió en la audiencia de este miércoles al papa Francisco, cuando se presentaron ante él y le solicitaron cara a cara y sin mayor burocracia, que los casara.

“Se lo planteamos en broma”, contó Sonia al reconocer que se conformaba con una bendición. “…si pasaba, pasaba”, agregó César admitiendo que lo tenían planeado.

Pero, superando todas sus expectativas, Francisco accedió con una sonrisa, aunque sin disimular su estupor, y los declaró “marido y mujer” ante la mirada atónita del resto de los turistas. “Dios está en todas partes, incluso en el Vaticano”, cuentan que bromeó el Sumo Pontífice.

Cuando el nudo en la garganta se les disipó, nuestros comprovincianos reconocieron que llegaron a la audiencia con la consigna de “matar o morir”, porque no tenían margen para un segundo intento, ya que era su último día de la luna de miel “previa” que duró dos semanas de visita por varios países europeos y el itinerario no preveía prolongar la estadía.

Pero, como bien decía Tu Sam: “todo puede fallar”, la China y el Chino tenían un plan B y ya  habían cumplido con todos los requisitos en su parroquia antes de partir hacia Roma sin develar sus verdaderas intenciones ni siquiera a los más íntimos “para que no se mufe”.

A esta hora, el flamante matrimonio ya está volando de regreso para ultimar los detalles de la velada en la que festejarán junto a familiares y amigos en un reconocido salón de eventos ubicado en las afueras de la ciudad de Resistencia. También invitarán al cura del barrio que, de otro modo, los esperará en vano en el altar.

¡Vivan los novios!

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